jueves, diciembre 14, 2006

Rafa fluvial


En el Río Sena, París, donde solacé mi corazón. Posted by Picasa

En el Río Hudson, Nueva York, donde fui testigo de tremenda escena sexual. Posted by Picasa

En el Río Lander, Saint-Flour, donde aprendí que los ríos pueden esconderse bajo el hielo. Posted by Picasa

En el Río Guadalquivir, Córdoba, donde quise ser Don Quijote. Posted by Picasa

En el Río Vltava, Praga, donde aprendí que mi memoria no es capaz de retener su checoslovaco nombre por más que me esfuerce (cada vez que quiero saberlo tengo que averiguar). Posted by Picasa

Y, obvio, en el Río Bavispe, Huásabas, donde aprendí a nadar, tirarme clavados y sentirme como pez en el agua. Posted by Picasa

Soy un cerdo

Me acabo de tragar ochocientas kilocalorías (calories) de nieve Häagen-Dazs, sabor chocolate holandés. El bote decía que era light. Yo me la creí. ¡Soy un pequeño y satisfecho cerdo!

martes, diciembre 12, 2006

Ayúuuuudame Lupitaaaaa!!!

Hoy es 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe así que en unos minutos me arranco a la Catedral de Saint Patrick en la Quinta Avenida, donde la Patrona de México tiene su altar (es como su representación diplomática en New York desde donde brinda protección a todos los que, como yo, migramos por voluntad o por fuerza a estas tierras tan frías del norte). Hace un par de años hubo como cinco mil mexicanos en la misa de este día, veremos ahora cuántos nos juntamos.

Me urge la intercesión de la Virgen para redactar en tres días todas las páginas que me restan, en los tres trabajos finales que atormentan a mi atribulada alma. Ayer me fui a la ópera y ya les contaré más adelante lo maravilloso que estuvo, por ahora sólo les comento que duró cinco horas (aplausos e intermedios incluidos), que en épocas de finales son como una eternidad elevada a la potencia, pero sigo tan contento que la colitis no ha hecho su ritual aparición y creo que eso ya vale mis afortunadas distracciones de la esclavitud académica.

lunes, diciembre 11, 2006

11 de diciembre

(No encontraran acentos en esta entrada porque la escribo desde un anglocentrico teclado que no los conoce ni ha oido mentar nunca la existencia de la "egne", asi que suplico a todos los fervientes obsesos de la ortografia me disculpen por tan degenerada escritura)

Hoy es ni mas ni menos que el dia internacional de los derechos humanos, que tanto refieren los gobiernos, al mismo tiempo que los combaten. Y, paradojicamente, hoy murio Augusto Pinochet, el ex-dictador chileno que con singular alegria dirigio un regimen que parecia solazarse con el pisoteo constante de los derechos humanos, practicando cotidianamente la tortura y las desapariciones de cualquiera que oliera a disidente, o a rojillo comunista (Ay, no! que asco para las siempre democraticas e igualitarias naciones latinoamericanas).

Hoy podria ser uno de esos dias felices en los que podamos estar contentos porque las dictaduras en America Latina han dado paso a gobiernos democraticos respetuosos de los mas fundamentales derechos individuales y el mundo esta ahora a un paso de ser la Utopia de San Tomas Moro. Sin embargo, hace falta mucha escasez de consciencia para pensar algo similar. En Sudan la region de Darfur sigue siendo increiblemente torturada bajo las garras de una campagna genocida que ha arrancado la vida de cientos de miles de integrantes de las etnias africanas que ahi habitan. El unico derecho que habian conservado, el mas fundamental y sin el cual ningun otro derecho puede ser garantizado: la vida. Y no muy lejos de Sudan, atravezando el mar Rojo y la peninsula arabiga, a diario mueren tambien iraquies, ahora sumidos en una guerra civil entre chiitas y sunitas, sin haberse todavia desocupado de la ilegal e ilegitima intervencion que en 2003 lidereo Estados Unidos y que fue apoyada por los gobiernos britanico, espaniol, italiano, portugues, entre otros.

Y por donde le buscas le encuentras, los derechos humanos han sido una bandera que ha ido avanzando a un paso muy lento durante toda la segunda mitad del siglo XX, pero que sigue luchando contra los poderosos fantasmas de la intolerancia, los intereses ilegitimos y, el hobbesiano concepto de la maldad intrinseca del ser humano. Creo, sin embargo, que vamos para adelante pero cuando el paso es tan lento da, a veces, la impresion de que estamos retrocediendo en el largo camino que se vislumbra frente a nosotros, en el que yace la humanidad deseosa de mayor justicia pero incapaz de crear los mecanismos que la garanticen en el corto y mediano plazos.

Afortunadamente, tambien hay buenas noticias que pueden alegrar nuestro agobiado corazon: maniana es el dia de la Virgen de Guadalupe, patrona de Mexico y protectora de los mexicanos. Ya la Basilica esta atascada de fieles que fervientes van a buscar consuelo en uno de los pocos santuarios de esperanza que parecen haber quedado en Mexico. Yo ya estoy a escasos cinco dias de dejar Nueva York, asi que hoy para conmemorarlo me voy a la Met Opera House a ver, oir y disfrutar "Don Carlo" de Giuseppe Verdi, que ya les reportare en cuanto pueda. Todo eso a pesar de que tengo que escribir como mil paginas en cuatro dias, pero voy a "valemadrear" un poco y a las consecuencias me atengo que ya estableci prioridades y sacar una buena nota esta muy abajo en mi lista, privilegiando mi derecho humano al solaz y al sano esparcimiento y cultivo del alma.

miércoles, diciembre 06, 2006

Seinfeld Trivia

Me acabo de dar cuenta de que todos los días paso frente al restaurante de El Show de Seinfeld (serie estadounidense de nueve temporadas que terminó en 1998 y es ícono de la cultura pop de este país). Se llama Tom Restaurant (aunque en la serie lo referían como Monk's Café) y está en la 112 y Broadway. Siempre me llamó la atención porque me resultaba conocido, por lo caro del menú y porque en ocasiones veía gente tomándole fotos pero, a pesar de que lo veo casi a diario cuando voy rumbo a la escuela, nunca reparé en que era el mismo restaurante, hasta hoy que vi un episodio del Show. Podrá parecer irrelevante pero como ando aturdido por los exámenes finales me regocijo con las irrelevancias.

Reportando

Son dos de la mañana del seis de diciembre de dos mil seis. Es una madrugada fría en Nueva York pero me tibia el corazón un calendario que dibujé ayer para marcar los días que faltan para volver a mi tierra (la del palo fierro, los chiltepines, los Naranjeros y las pitahayas... los que entiendan esto entenderán, los que no igual saben a cuál tierra me refiero) y que señala que en once días me voy a emprender otro viaje. Ya les contaré más adelante los detalles de la Odisea que tengo planeada para regresar.

Son dos de la mañana y sigo sentado en la computadora regurgitando ideas para mis trabajos finales que son muchos. Son dos de la mañana y me acabo de comer como dos kilos de pan y tres de carnes frías porque un compañero de la clase orgulloso de su herencia italiana llevó para celebrar nuestra última sesión una especie de sándwich gigante (un metro de largo por vida de Dios, y treinta centímetros de ancho) cortado en pedacitos (cada pedacito equivaliendo a un y medio sándwich normal) y como no pudimos terminárnoslo en la clase me convidó otros pedazos más, que con singular alegría me tragué mientras leía un artículo sobre los Kurdos, Turquía e Iraq (que como se imaginarán es un tema que no combina con ningún sándwich). Sí, son dos de la mañana (con nueve minutos) y aunque me pesan las pestañas no podré dormirme hasta dentro de un rato porque a) me tomé dos coca-colas y b) porque tengo los pies helados como cuando nieva en la sierra y el viento corre fuerte en Huásabas (y no sé ustedes pero yo nunca me he podido dormir con los pies helados). Y ahora son las dos de la mañana (con diez minutos) y ya veo borroso porque he leído demasiado durante todo el día y ya tengo que despedirme, mandando como siempre un abrazo cálido, porque nada más los pies los tengo helados.

domingo, diciembre 03, 2006

I'm so proud of myself!!!

El título de esta entrada (estoy muy orgulloso de mí mismo) no se refiere ahora a ningún logro académico en Columbia. A pesar de que he tenido algunas buenas notas, ya estuve todo lo volado que pude estar con el "very good!" de mi examen de Derecho Internacional. Además, el mundo escolar ha sido donde siempre me he podido desenvolver como pez en el agua. Ningún logro en esa área significa mucho para mí, creo que las calificaciones sólo han creado un mundo artificial para que los nerds podamos ser reyes en algo, compensando la falta de popularidad en otros campos. Ahora estoy que no me cabe el corazón en el pecho, de tan hinchado que lo tengo de orgullo, porque pude patinar sobre hielo y no me caí ni una sola vez!!!

Ayer fuimos a patinar sobre hielo en Central Park. Yo sólo fui porque era una especie de actividad escolar convocada y organizada por un amigo y no me vi en la posibilidad de rechazar la invitación. Juro por Dios que patinar sobre hielo no estaba en la lista de "cosas que no puedo dejar de hacer en NY". De hecho, estaba en la lista de cosas que no tenía planeado hacer EN LA VIDA!!! ¡Soy tan malo para todo lo que signifique deportes! Creo que hasta canto mejor de lo que puedo lograr en el ámbito deportivo (y eso ya es muuuucho decir, debido a mi aguardientosa voz).

En este mismo blog reporté la vez que fui a esquiar en Francia y cómo mi cuerpo fue, después de ese día, un mapa de moretones y magulladuras, por no hablar de las profundas heridas proferidas a mi ego por los niños de tres años que esquiaban a la velocidad de la luz mientras le sacaban la vuelta al angustiado bulto hecho bolas que yacía en la pista con las paletas de esquí enredadas como las piernas de Oliva de Popeye, o sea, yo. Desde ahí había decidido que lo mío era caminar con la mayor cantidad de fricción posible debajo de mis pies para evitar deslisaduras. Ya había sido suficiente las vergonzosas patinadas de loco perdido que daba en Saint-Flour sobre la nieve convertida en hielo durante los eternos meses que cubrió las ya de por sí empinadas pendientes de mi añorado pueblito francés.

Pues con todo y mi inflexible resolución me embarqué ayer a una nueva aventura, ansioso de publicar en el blog mis avatares. Lo que preveía publicar era bastante radical: cómo me habría quebrado las dos piernas y la clavícula, o cómo me había mutilado los dedos un patinador cuando al caer al suelo puse las manos para amortiguar el golpe y cómo con la navaja de sus patines moviéndose a cincuenta kilómetros por hora me había dejado más manco que al de Lepanto (ésa era mi peor obsesión... me provocaba tremendos escalofríos nada más de pensarlo).

Pues nada... resulté ser un éxito en la pista de hielo!!! Bueno, no se lo tomen muy a pecho, no es que pareciera gimnasta ucraniano dando el triple salto mortal en la pista, pero considerando lo reducido de mis estándares y mi anterior experiencia con el hielo, yo me sentía reivindicado en el área deportiva, en la que por derecho acaparaba las últimas posiciones. Para empezar, no me caí ninguna vez, lo cual fue lo más impresionante porque yo ya estaba más que resignadísimo a caer más veces que Nuestro Señor rumbo al Calvario. Sin embargo, persuadido por la influencia de la redentora visión católica del sacrificio de que si no te caes y no sufres no vale la pena, había preparado mis posaderas (las muy pocas con las que mis padres me dotaron) a que tendrían que sufrir estoicas los súbitos aplastamientos que mi equilibrio no pudiera evitarles, auxiliando lo más que pudieran a mi coxis y demás huesos. También había previsto que pasaría las tres horas de patinaje agarrado (sí, con garras) de la cerca. Pues no lo podía creer cuando después de unas vueltas diciéndoles "compermisito" a todos los niños de tres años y gordas que, como yo, no se deprendían del cerco, para que me permitieran pasar, en un rato empecé a patinar en medio de la pista. Y al rato hasta la greña mal cortada me volaba por los aires en medio de Central Park, conteniendo el viento el moco cristalino y líquido cual lágrima que me provocaba el frío, porque ni pensarlo en distraer mi concentración en meter la mano a la bolsa para sacar un pañuelo. Ya publicaré fotos cuando me las pase mi amigo, para compartirles la poco glamourosa imagen de "Cuidado, Rafa patinando" que sin estilo alguno pero con gran satisfacción atravezaba la pista a velocidad promedio.

viernes, diciembre 01, 2006

Críptico

Del otro lado de la ventana el viento sopla fuerte, rechina en las ramas desnudas de los árboles y me causa esa extraña sensación de desasosiego, como si el mundo estuviera intranquilo y muchas cosas malas estuvieran sucediendo afuera.

De este lado de la ventana estoy yo, metido en mi sobrio cuarto en un viernes por la noche, esforzándome por avanzar en los pendientes abrumadores de finales del semestre, tratando de convencerme de que no es superfluo sacrificar otra noche en tareas que me parecen inmediatistas.

Esa ventana se convierte de pronto en la macabra metáfora de la frontera entre mí mismo y el mundo, entre lo que realmente tengo y lo que quiero. Y afuera el viento sopla fuerte... y adentro el aire se condensa.

miércoles, noviembre 29, 2006

C'est déjà ca...

Je sais bien que des belles villes rien n'est fait pour moi, mais je suis dans une belle ville, c'est déjà ca. Rêver c'est déjà ca.

Alain Souchon

Sé bien que de las ciudades hermosas nada fue hecho para mí, pero estoy en una ciudad hermosa y algo es algo. Soñar ya es algo.

domingo, noviembre 26, 2006

Vagancias

He andado medio vago a la hora de sentarme a escribir algo en el blog. Una razón puede ser que traigo la mente y el corazón dispersos. Otra, más poderosa, es que me he ocupado en placenteros menesteres alternos a publicar mis ociosas introspecciones. Hace un par de semanas vino Marcos un amigo de la universidad que estudia en Indiana. Hacía casi un año que no nos veíamos, que a la luz de la cotidiana convivencia de los cinco intensos años de la escuela de Derecho se hace aún más largo. Él se fue el un lunes y ese mismo jueves llegó mi familia de visita. Éramos en total diez personas recorriendo las calles de NY. Fueron los mejores días de mi estancia en esta ciudad. Tenía lo mejor de dos mundos: como escenario una ciudad que se yergue como signo de la civilización de nuestros tiempos y como compañeros de escena a mis quereres más cercanos, los míos, con excepción de mi hermana y hermano mayores y mis sobrinos. Fueron días muy divertidos, cansados y provechosos. La escuela ni siquiera se atravesó por mi pensamiento y me sentí como si estuviera de vacaciones. Era insólito, sin embargo, estar con mi familia lejos de la estufa de leña en Huásabas, o en un cuarto de hotel en vez de tirados en los sillones de la sala en Hermosillo. También era gracioso cómo podíamos hacer símiles con cada cosa que nos encontráramos en NY y reírnos por no haber guardado las debidas proporciones. Por ejemplo, qué es eso de que el Puente de Brooklyn es como el puente colgante (estilo Indiana Jones) que atreviesa el río Bavispe, en el pueblo; o que si el Radio City Music Hall es como el Expo Fórum de Hermosillo. Nos faltó tiempo para hacer muchas cosas, pero el principal cometido se cumplió con creces: la convivencia fue intensa y armónica y ellos regresaron sin mayores contratiempos encantados del viaje y yo encantado de haberlos tenido esos días conmigo. Y por si eso fuera poco me trajeron verdadera comida mexicana que sigo paladeando sintiéndome muy afortunado. Azucena me mandó tortillas de harina gorditas e integrales conociendo el defectuoso sistema digestivo que viene después de mi ambicioso paladar y unas empanaditas de cerveza que me endulzaron la vida hasta que el fondo del recipiente que las contenía anunciaba que esas pequeñas glorias habían ya pasado a mejor vida. Además, me trajeron unos tamalitos de carne que nada más cierro los ojos y es como si estuviera en Guadalupe de Ures, a la orilla de la carretera en uno de los sencillos puestos que ofrecen a los viajeros delicias de la comida sonorense. Y, finalmente, para mortificación de mi gastritis un tesoro escondido del noroeste de México: dip de rielito, yuuumi!!! Ahora mismo estoy acompañando unas palomitas de maíz con su agridulce sabor, fascinado por el placer de comer, que hace tiempo había relegado para mejores porvenires, pero que pude volver a encontrar repetidamente en esta última semana.
Cuando mis visitas partieron rumbo al sur, me dispuse a trabajar en mis trabajos finales que ya asoman la cara en mis pesadillas, y me encontré con que no tenía 1) ganas, 2) ganas de que me dieran ganas, 3) inspiración, ni 4) talento para escribir cuando no tengo inspiración. Así que un día después le hablé a mi prima Silvia, que vive en Boston con su esposo Servio y un hermoso bebé que se llama también Servio, y acepté su amabilísima invitación para pasar el fin de semana largo del Día de Acción de Gracias (más gringo ni el 4 de julio, gracias) con ellos. Además de que la compañía fue excelente y fui recibido con una cálida hospitalidad que seguramente no merezco, Boston es una ciudad hermosa. El área de Harvard es de un encanto que combina perfecto con el prestigio de la Universidad que alberga y el centro y el puerto de Boston hacen a la ciudad distinguida joya del país que ahora habito. Nueva Inglaterra es una región muy distintiva de la cultura estadounidense, tiene en su arquitectura vestigios evidentes de Europa, paisajes hermosos y alberga una sociedad más liberal y más étnicamente homogénea que la mayor parte de Estados Unidos (excepto por Boston, que es tan diverso como cualquier ciudad global). A pesar de ser una ciudad muy grande, tiene el ambiente relajado de una ciudad pequeña y la intensa vida estudiantil (además de Harvard, Boston es sede del MIT, Tufts, Boston University, Boston College, Universidad de Massachusetts, etcétera) la hacen un lugar muy particular. El río Charles atraviesa la ciudad y las vistas de edificios modernos conviviendo en armonía con edificios de los más antiguos que se encuentran en Estados Unidos. En fin, un lugar digno de visitarse, pero sobre todo de vivirse. Y regresé ayer y descubrí que todavía no tengo muchas ganas de hacer mis trabajos finales, pero que poco a poco voy cayendo y ya dos que tres ideas que pululaban en mi cerebro se convirtieron en párrafos de las muchas cuartillas que tengo que redactar. Y así transcurrió mi vida en las últimas semanitas, sigo con antojo de carne asada y ese corazoncito que extraña siempre lo que no tiene ya anda ganoso de volver a sus desérticos lares para seguir más adelante con el último semestre de su maestría y desea a todos los que lean este blog: "Carpe Diem".

miércoles, noviembre 15, 2006

Lecciones de frivolidad

- ¿Qué has aprendido, Rafael, en tu estancia en Columbia?
- "Que a unos buenos tacos de carne asada no los remplaza nada".
- (mutis)

martes, noviembre 14, 2006

Sabina (fragmentos)

Él se llamaba Confusión, tocaba un viejo acordeón y a su mujer la conocían todos por Lilí Marlén. También estaba dorremí, un perro que sin pedigree, sabía ladrar hasta en latín y no mordía más que al gato del alguacil.

Y decían que era amor la soledad que compartían, un día sí cuarenta no, y dorremí se lo creía.
Igual que a ti, igual que a mí, la soledad los aplastaba pero cerraban, al dormir, los ojos y se la inventaban.

Vivieron en cualquier ciudad, todas se llaman Ansiedad (como Madrid). Con dorremí de fiel guardián para el puchero familiar los dos ganaban su jornal honradamente, por la calle de Alcalá, en la acera y de plantón, haciendo ella la carrera y él con el viejo acordeón. Igual que a ti, igual que a mí el porvenir los acosaba pero cerraban, al dormir, los ojos y se lo inventaban.

Volvía tan pancho dorremí un día de regar con pis el abedúl y calculó mal el replís del autobús y nunca más vino a lamer el pantalón de su patrón cada vez que Lilí Marlén con un recluta toca el timbre de la pensión.

Y decían que era amor la soledad que compartían un día sí cuarenta no y dorremí se lo creía. Igual que a ti, igual que a mí la realidad los aplastaba, pero cerraban, al dormir, los ojos y se la inventaban. Tal vez tenían razón; puede que fuera amor la soledad que compartían un día sí setenta veces síete no y dorremí, moviendo el rabo, se lo creía.

Como te pasa a ti, como me pasa a mí, las uñas negras de la vida los arañaban, pero cerraban, al irse a dormir, los ojos y soñaban que soñaban.

El era un tipo del montón que se llamaba Discreción. No le digáis que habéis oído esta canción si lo encontráis.

jueves, noviembre 09, 2006

¡Ay, qué volado!

Ignoro los alcances geográficos de la expresión "¡ay, qué volado!", pero en mi querido Huásabas en la escuela primaria la usábamos profusamente para señalar lo vanidoso de alguien dando muestras de vanagloriarse de cualquier cosa. Pues hoy yo ando volado.

Volarme representa para mí un mecanismo de defensa contra todos esos impulsos desmoralizadores que diariamente se encargan de maltratar a mi ego. Y, entonces, me vuelo tanto como mi sentido de la realidad y las circunsancias me lo permitan. Y hoy la verdad me urgía volarme y me cayó de maravilla que me entregaron calificado mi primer examen en inglés. El resultado fue mucho mejor de lo que esperaba y un "Very good!" (sí, con signo de exclamación y todo) fue razón suficiente para volarme. Además, tenía que compensar con algo la frustación académica que me provocan cuatro ensayos inconclusos con plazo próximo a vencerse. Y como la inspiración nomás no me ha fluido hasta hoy y mañana recibo la visita de un amigazo y en menos de una semana la de una muy buena parte de mi familia, la escuela y sus superficialidades no serán para nada mi prioridad en las próximas semanas. Pero como no hay fecha que no se cumpla y esos ensayos tendré que terminarlos, he decidido sustituir el razonable nerviosismo por la irracional vanidad y estaré volado todo el día de hoy para olvidar que debería estar preocupado. He dicho.

viernes, noviembre 03, 2006


Hoy fui a Brooklyn a hacer una entrevista de la misma investigación que les había platicado. Aproveché para conocer un tradicional vecindario de esta parte de la ciudad... wow!!! Sin duda el más bonito neighborhood que he visto en NYC, se llama Brooklyn Heights Historical District y está lleno de árboles teñidos de otoño a ambos lados de la calle, frente a las casas de estilo victoriano y calabazas de Halloween decorando las escaleras de cada entrada. Desde ahí se ve la isla de Manhattan, la estatua de la Libertad y el famoso puente de Brooklyn. Como no llevé la cámara pues pongo esta foto que no tiene nada qué ver, porque es afuera de la Catedral de St. Patrick, en Quinta Avenida, pero dicen en mi tierra que "a falta de pan, tortillas"; aunque yo, a diario, a falta de tortillas (de harina, por supuesto) me resigno con el pan. Posted by Picasa

Este día, hace dos semanas, estaban instalando la tradicional pista de patinaje en el Rockefeller Center. Un curioso carrito aplanaba la pista dibujando círculos en el hielo mientras yo hipnotizado seguía sus piruetas. Habiendo acabado su función nos tocó ver a los primeros patinadores de la temporada. Posted by Picasa

miércoles, noviembre 01, 2006

Catorce puede ser un número agotador

Hoy recorrí, personalmente en persona, la nada despreciable cantidad de catorce consulados generales en Nueva York. No se trataba de negociar asilo político en ninguno país del orbe que, hasta donde yo sé, todavía puedo ser libre y feliz en mi país, México, y también en el imperio de nuestros días que ahora me acoge y que me ha mostrado intermitentemente su hermosa cara y sus despreciables vísceras. No, no se trataba de eso, sino de una investigación que hago para la materia Clínica de Política Pública sobre identificaciones consulares para inmigrantes.

Pues aunque sé que tengo más de domador de serpientes que de investigador, como no tenía otro remedio, eché el cuerpo al agua y con un mapa de Google que identificaba con irregulares puntitos cada consulado de interés, me dirigí al East Side (donde para mi fortuna está concentrada la gran mayoría de los consulados, en un radio de unas quince cuadras). Mucho me temía que la innecesaria pompa diplomática sería un grave impedimento para llevar a cabo mi misión, que hoy por la mañana me parecía Misión: Imposible IV. Pues resultó que no, en todos los consulados fui recibido sin mayor complicación y sin cita previa. Con la excepción del de Venezuela, que parecía que pensaban que era yo de la CIA y que tenía como objetivo derrocar el régimen de Hugo Chávez, porque me han visto y respondido con una suspicacia que hasta me dio miedo de mí mismo. La recepcionista me anunció a su superior como alguien que viene de Columbia a hacer unas preguntas "investigativas". Yo no sé si en Venezuela ese tipo de pregunta sea de efectos particulares, pero no me invitaron a pasar, sino que el también suspicaz funcionario bajó a la recepción para responder mis preguntas investigativas, así no subía yo y me enteraba de los secretos de estado venezolanos.

He de confesar que para evitar rechazos y desprecios procuré evitar que mi condición de insignificante estudiante fuera muy evidente y me eché encima un saco sport y hasta me puse camisa. Empezaba con la frase: "Vengo de la Universidad de Columbia" sin aclarar muy bien cuál era mi verdadera identidad, hasta ser inquirido específicamente al respecto. Pues me encontré con todo tipo de gente. Hasta entrevisté a consules de carne y hueso; a las de Guatemala y a la de Uruguay, para precisar. La cónsul uruguaya hasta resultó apellidarse Barceló, lo cual, por alguna extraña razón, nos dio mucho gusto a los dos. Todo el día estuve subiendo elevadores y haciendno varias entrevistas en los tres idiomas que más o menos mastico.

Impresiones generales: la gente es buena gente; los consulados pueden ser menos glamorosos que una oficina del Seguro Social; un saco sport aunque vaya acompañado de tenis, como en mi caso, reduce los tiempos de espera en la recepción (también la frase vengo de Columbia, Harvard, la NASA, etc. Les recomiendo que la usen nunca te piden que te identifiques); y, el consulado de Guinea tiene un aroma que no he podido identificar y que no es desagradable, pero que cuando estás sentado una hora en la sala de espera, resulta muy agobiante.

Conocí(por fin) la Organización de Naciones Unidas, que tenía, aprte de muy buena vista de Brooklyn, una exposición de fotos que me dio ganas de viajar a lugares insospechados (como a la región central de Afganistán, what the fcuk!!!). La ONU, por cursi que se oiga, tiene un significado muy importante en la manera en la que veo el mundo, pero sobre todo en la manera en la que creo que el mundo debe ser.

También entré a la Iglesia de la Sagrada Familia que se ostenta como "la parroquia de las Naciones Unidas", suena poderoso, ¿no? Su arquitectura y decoración son muy modernas pero, para mi gusto, excelentemente logradas. Digamos que entró a la lista de Mis capillas favoritas. Además, Paulo VI y Juan Pablo II han estado ahí, después de participar en reuniones de la ONU. Estuve, además, en otra Iglesia que está en Midtown, Saint Savior si la memoria no me engaña, para celebrar el día de Todos los Santos y asistí al Rosario en inglés, pero como no me sabía el Ave María en dicho idioma, mejor cambié de opinión porque si no se reza con el fervor de mi nana Carmela, con todas las vocales aspiradas y tonos ascendentes y descendentes, seguro mi oración no llega al cielo. Pues básicamente así transcurrió otro día más de mi vida. Fue sui generis, poco productivo en términos de páginas leídas y cansado, pero tengo la impresión que quedará en mi memoria por un buen tiempo.

martes, octubre 24, 2006

Crónica de una fecha anunciada

No debe ser sorpesa para nadie que lea este blog que el día de ayer (justo acaba de terminarse el 24 de octubre) fue el día de mi cumpleaños. Como la marabunta de sentimientos no se hace esperar cuando está uno ocioso y cerca de sus prójimos pero lejos de sus próximos, me temía que la soledad fuera a causarme un mal rato. Ya tengo bien decidido que ni una paradisíaca playa de la Polinesia Francesa ni una góndola en Venecia se comparan con pasar ciertas fechas especiales en familia y rodeado de los amigos que tanto trabajo ha costado hacer y mantener, jeje. Y tanto Navidad como mi cumpleaños son de esas fechas que, sin duda, preferiría pasar en Hermosillo.

Este año, sin embargo, tocó pasarlo en un pesado día de clases en Nueva York. El panorama no se veía muy alentador, tendría clases desde la nueve de la mañana hasta las ocho de la noche. Pues resultó una bonita sorpresa recibir una cantidad de llamadas, correos electrónicos y comentarios en el blog mucho mayor a lo que eperaba. Aprecio cada uno con cariño especial y tanto el conjunto como cada gesto en particular me dibujaron una de esas sonrisas de satisfacción en la que los ojos se hacen chiquitos, como de caricatura japonesa.

Pero ni siquiera tuve que lidiar con el fantasma de la soledad. Uno de mis mejores amigos llegó de Hermosillo a NY para su luna de miel, así que nos pusimos de acuerdo para ir a cenar y así festejamos por partida doble su boda y mi cumple. De tal manera que me dirigí a Midtown que es lo más neoyorquino de NY (yo vivo más bien Uptown, en un área que se conoce como Upper West Side). Nos vimos en el hotel y de ahí caminamos a Times Square y cenamos de lo más a gusto en el Hard Rock Café. Fue bueno poder verlos justo después de su boda, a la que no pude asistir por que estar en exámenes parciales. ¡Y era un encuentro tan poco probable: cenar en Nueva York en medio de su luna de miel para festejar su boda y mi cumpleaños!

Caminamos por Quinta Avenida rumbo al hotel, me despedí de ellos y me dirigí a la estación de metro. Hace un par de días que el frío hace que te arda la cara, así que debajo del abrigo y la bufanda caminé hasta Broadway, a las doce de la noche, en medio de rascacielos que trataban de conciliar el sueño en la ciudad que nunca duerme. De las alcantarillas, como siempre, salía el vapor cuyo origen y función desconozco, pero agregaba a la escena un toque particular de urbanismo postindustrial. Entré al metro contento, entre otras cosas, porque es un refugio para huir del frío y ahí todavía recibí otra sorpresa.

Hace unos días en esa misma estacíón estaba un señor tocando con guitarra música de protesta. Cantaba con una voz que envidié una canción sobre la conquista española y el sufrimiento pasado y presente de las civilizaciones que sufrieron esa conquista. Volverlo a ver me provocó acercarme a conversar. Me acerqué y le pregunté de dónde era. Me contestó que dominicano y empezamos a platicar. El particular personaje entreveraba en su plática fragmentos de canciones que le parecían adecuadas para la conversación. Unos minutos después tuve que interrumpir su interesante arenga porque el tren casi me dejaba y a esas horas no pasa tan seguido. Entré al vagón y me senté entre dos afroamericanos y, por primera vez, me sentí uno de ellos. Que mi piel fuera más clara había dejado de ser razón suficiente para armar una categoría. Llegué a la una a mi casa, en la calle todavía paseaban personas jaladas por un perro, o al revés. Mis veintiséis años iniciaban con un día lleno de experiencias novedosas y me quedé con la curiosidad de saber cómo será mi vida dentro de un año, si Dios me la concede, y qué circunstancias rodearán a este yo, que cada día le tiene menos fe al libre albedrío.

jueves, octubre 19, 2006

Cumpleaños se acerca...

Este post tiene como único objetivo granjearme felicitaciones para el día de mi cumpleaños al informar a los que no sabían y refrescar las memorias de los que, como yo, o bien nunca sabemos en qué día estamos o simplemente no recordamos las fechas "importantes".
Este martes 24 de octubre, aparte de celebrarse el LXI Aniversario de la fundación de la Organización de Naciones Unidas se festeja el XXVI Aniversario de mi nacimiento. Así que ya estoy en plena cuenta regresiva.

lunes, octubre 16, 2006


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Mi vida en Huásabas (capítulo 9)

Era una tarde de principios de julio, después de un mediodía particularmente caluroso. Justo cuando el sol empezaba a descender, empezó a correr un viento muy fuerte, con sabor a tormenta y a polvo. Levanté mi vista hacia el oriente y detrás del imponente cerro inerte y color a piedra que la sequía parecía castigar inmerecidamente, se asomaban unas nubes gloriosas. Daba la impresión de que la misma Virgen María habría de aparecer de entre ellas. Eran luminosas y la pureza de su blanco inmaculado contrastaba como obra de arte con el azul imperturbable del cielo de una tarde de verano. A esas nubes los vaqueros las llaman "loretanas" en honor a la virgen de Loreto, que es la patrona de Bacadéhuachi, el pueblo que está del otro lado de la inexpugnable montaña. Parece ser que en el verano cuando la lluvia es más ansiada que nunca por los ganaderos, las nubes "buenas", las que traen la lluvia, vienen siempre del oriente, como si vinieran de Bacadéhuachi.
El viento levantaba las basuras de la calle y formaba remolinos con el polvo de la tierra suelta y reseca que no había sido bañada en algunos meses. Las espinozas ramas de los mezquites se mecían al ritmo que las chicharas entonaban su interminable y agobiante canto de fábula de Esopo. En las calles no había ni un alma. Parecía que ese día la hora de la siesta se había prolongado más de lo común. Al silencio que quedaba cuando el viento daba tregua sólo lo perturbaba el olor a café recién colado que salía de la cocina de alguna mujer amodorrada. Ni siquiera se oían los ladridos de los perros. Seguramente estaban resguardándose en los patios al abrigo de la sombra húmeda de la que gozan los naranjos en los huertos.
Caminé por las calles desiertas de lo que incluso a mí me parecía un pueblo fantasma y sólo encontré abiertas las puertas de la Iglesia. Una enjuta celadora, murmurando, rezaba el Rosario con la cara cubierta por un velo de encaje negro, que ni el Concilio Vaticano II había sido capaz de arrancar de sus tradiciones. Con una mano avanzaba lentamente las cuentas de cada misterio y con la otra movía el aire caliente con un abanico de cartón con la imagen de Juan Pablo II.
De regreso a la casa, paso por la esquina donde está la tienda de los escalones y veo sentado a tio Julián Acuña, el anciano soltero de ojos grises y despeinadas cejas blancas. Cuando paso frente a él levanta un poco su bastón para saludarme. A lo lejos se escucha un nostálgico y sosegado bramido de una vaca. Se acerca la hora en la que los vaqueros acuden a las milpas a encerrar a los becerros para que durante la noche se acumule la leche en sus ubres y decide empezar a lamentarse. Entonces escucho los cascos de un caballo que monta un vaquero silencioso con la mirada perdida en el horizonte. Siguiendo al caballo su perro menea vivazmente la cola. Unos niños salen corriendo de su casa mientras su madre grita "pero váyanse por la sombrita". Una vez más veía renovarse el ciclo de la vida que cotidianamente dibuja sus etapas. Era un día cualquiera...

sábado, octubre 14, 2006

Huele a otoño

El asunto de las estaciones del año es más complejo de lo que me parecía. En mi querido y nunca bien ponderado Huásabas se dibujan sólo tres estaciones muy bien diferenciadas con nombres tan característicos como descriptivos: "el tiempo de calor", "el tiempo de frío" y una tercera estación que no tiene nombre, porque nadie nota que no se sufre tan intensamente como el calor extremo del estío, ni como con el dolor de huesos del invierno, en esas mañanas que la escarcha pinta de blanco los terrones en las milpas aradas. Esa estación sin nombre en realidad son dos, pero mi sensibilidad no las encuentra diferentes y corresponde a lo que con más enjundia en otros lugares llamarían primavera y otoño.
En Hermosillo es más fácil, hay sólo dos estaciones: la de calor y la de trenes, jeje. No, en realidad hay un largo e inhóspito verano de seis meses, con temperaturas arriba de cuarenta grados centígrados, y la otra mitad del año la temperatura es agradable, con algunos días fríos. Peor aún la Ciudad de México a mi juicio sólo tiene una estación, con cambios abruptos de clima, humedad y lluvia durante el mismo día y no a lo largo del año.
Fue en Francia que técnicamente conocí las cuatro estaciones y el maravilloso Saint-Flour, cuyas entrañas habité cerca de un año, me mostró cuatro caras diferentes, que gráficamente cobraron un significado concreto y fácilmente distinguible para cada una de las estaciones.
Hoy Nueva York huele a otoño. Las verdes hojas del Riverside Park que me llenaban los ojos con sus intensos colores hoy empiezan a ceder al viento frío y cada día el amarillo va ganando terreno en las copas de los árboles. Las aceras y los parques se llenan a diario de hojas secas y huele a humedad. Y huele a frío. Sopla un fuerte viento helado que levanta los cabellos que los señores usan para cubrir sus calvas, mostrando para su desasosiego un cuero cabelludo que cada día merece menos ese nombre. Y despeina a los perros de raza exótica, aparentes cruzas de rata, armadillo y estropajo, mientras la soltera cincuentona que los lleva de la cuerda se detiene la falda que al volar enseña lo que nadie ha querido ver en algunos años. Y las jóvenes se acomodan las bufandas y los sándwiches de los estudiantes están cada vez más fríos y menos apetitosos. Un vaso de café de Starbuck's brinda un cálido consuelo que regocija a la abogada que acaba de perder un caso. Y en medio de tantos clichés desesperanzados camino yo con banda sonora de Rachmaninov y con una sonrisa complacida celebro una tarde libre y pienso: huele a otoño.

viernes, octubre 13, 2006

Viento de Canadá...

Tengo dos cosas que reportar: 1) Viento gélido proveniente de Canadá y 2) Examen parcial de Derecho Internacional.

Ambas cosas me tienen helado. Sin duda preferiría tarde calurosa de vacaciones de verano en Huásabas. Pero, como de costumbre, no tengo la opción.

viernes, octubre 06, 2006

Sorpresas que da la vida

¿No les ha pasado al volver a ponerse una prenda de invierno, después de que estuvo guardada casi todo el año, meter la mano a una bolsa y sacar de entre servilletas mocosas y boletos del cine, un billete de no tan baja denominación? Ahhhh qué gusto da!!! Es como ganar dinero, porque aunque el billete ya fuera tuyo es como si no lo tuvieras y lo acabaras de recibir de premio. También pasa con algún pantalón que después de lavado todavía puedes recuperar aunque sea un billete de veinte pesos (bravo a quien se le ocurrió hacerlos de plástico y no de papel moneda, como harán ahora con los de 50 pesos y más adelante con los de 200 y los de 500). La verdad es que se siente muy bien cuando te pasa. Ah!!! pues la sorpresa que hoy quiero contaros es que esta semana me pasó!!!! exactamente lo contrario!!! Oooops!!! Pues como la tercera ley de Newton, el sentimiento es de igual magnitud pero en sentido contrario. Afortunadamente que no padezco crisis recurrentes de depresión porque, vive Dios!, que es un buen detonante. Resulta que tuve que pagar a la universidad cargos que no tenía la menor idea que existían en mi vida y que mi presupuesto no había contemplado en lo más mínimo. No les voy a decir cuánto me cobraron en total, no sea que haya entre los lectores algún adinerado que no juzgue la cantidad como onerosa y eso sería una afrenta muy fuerte contra mis tarjetas que sudaban mientras que con manos temblorosas las insertaba en el cajero para exprimirlas y poder pagar una serie de deudas que nunca supe que había contraído. Además, malditas universidades gringas, tanto que me estaba gustando estar en una de las Ivy League, creyendo que todas las facilidades las subsidiaba alguna fundación de un millonario muerto, incapaz ahora de disfrutar de su fortuna. Pues nada, todo lo que he disfrutado y aun lo que no he disfrutado, me lo iban a cobrar a un precio que sin duda me hubiera hecho pensar dos veces si era razonable pagarlo. Aunque después de una intensiva auscultación burocrática me aseguraron que de ninguna manera quedaba a mi juicio si no usaba los servicios para no tener que pagarlos. Y que todos eran "mandatory", o sea, ooobliiiigaaaatooooriiiiioooos, así... con las vocales muuuy marcadas. Pero es que te cobran por ser extranjero, como si no les hubiera pagado suficiente a los de migración; por tener pecas en la espalda; por no orinar sentado y hasta por recetarte curitas y aspirinas en la "enfermería", pero a un precio que deben ser enfermeras ganadoras del premio Nobel de enfermería (si lo hubiera). Y, nada, ahora mi presupuesto tuvo que hacer algunos ajustes que tendrán como resultado hacer la economía de mis alrededores más deficitaria y conducirán a la extinción de mi alter ego, homo shoppingus. Pero ni eso me ha quitado el buen humor, así que creo que estoy madurando, jajajaja, ni al caso el último comentario, fue sólo un dejo de literatura surrealista-dadaísta de mi parte, o como diríamos en Sonora, fue sólo una pendej$%&#...
- Sshhhh Rafa!!! que hay niños presentes...
- Perdón... Ooots

Pues sin más malas noticias que la de que ya estoy en parciales y con más material de estudio que el que quisiera me despido, no sin antes mandarles un fuerte abrazo...

domingo, octubre 01, 2006

Andanzas...


Rafa en Central Park. A la altura de sus patillas notarán que ya le hace falta un corte de pelo, pero a veces se hace pasar por bohemio para evitar la dureza de los cánones sociales. Otras veces se refugia en lo ecléctico de la moda y finge que en Mongolia su corte de pelo es lo más in que hay. En el fondo sabe que ninguna de las dos estrategias funciona muy bien, pero así mantiene domado a su super ego. Posted by Picasa

Espíritu de la Quinta Avenida. Agrega aroma a nueces tostadas y haz cuenta que estás ahí. Posted by Picasa

La Big Apple (r)... Esta es la entrada a la tienda de Apple MacIntosh en Quinta Avenida. Supongo que el publicista es también medio geek haciéndose pasar por cool, jaja, (coherente con el club de fans de Apple, dicho con el más profundo respeto) y supuso que el juego de palabras Big Apple-New York era buena idea. Pues le pegó, se ha convertido en un punto relativamente famoso de la ciudad. Posted by Picasa

Foto con concepto en Rockefeller Center. Como cuando he traído la cámara he andado solo, decidí volver a explorar mi alter ego artístico: Rafael Cartier-Bresson, con resultados obviamente lamentables. Pues esto fue lo que resultó de mi foto con (h)arrrte. No sobra aclarar, ya que el concepto no es tan evidente, que en el centro de la foto verán a un estupidín con cámara... ah! pues ése mero soy yo, enfrente de un espejo gigante y convexo que también pretende ser una obra de arte. Posted by Picasa

Times Square (Detalle)... Si en algún lugar la publicidad tiene problemas para hacerse notar es en Times Square en el que el bombardeo publicitario es cosa extrema, manifestación bien lograda del consumismo-individualismo-americanismo, con algunos destellos de pop art dignos de verse, contiguos a algo tan extraño como la publicidad de la versión estadounidense de Bety la Fea, Ugly Betty, que produce Salma Hayek (alguien me puede decir qué le pasa a esta mundo??? jaja). Anyway, Bety la fea rules!!! Posted by Picasa

Desfile de San Genaro, en Little Italy, el más tradicional de este tradicional vecindario de Lower Manhattan. La banda va tocando el tema de la película El Padrino. Yo, naco como soy, estaba muy emocionado, porque en esa procesión, pero a principios del siglo XX es donde Vito Corleone, aprovechando la confusión de la marabunta, mata al gángster que acosaba el territorio y así da inicio a la más célebre familia de la mafia sicilo-estadounidense del libro de Mario Puzzo. Cabe aclarar que ya no es exactamente el típico vecindario italiano, porque ahora es muy turístico y tiene todas las características de la naquez que los turistas le damos a cualquier lugar, pero igual vale la pena la visita. Posted by Picasa

Coincidence???

Día en la vida de una mujer que no conozco:
[Ella camina de norte a sur por la Séptima Avenida, a la altura del Village]

- Tengo unas ganas enormes de fumarme un cigarro.
- No, debo controlarme, ya llevo tres semanas sin fumar.
- Pero ansío sentir el humo del tabaco calentar mis pulmones y provocarme esa sensación de plenitud en el torso.
- Lo malo es que si me fumo uno, puedo caer en el vicio otra vez y con eso de que cuesta, apesta y molesta, creo que lo mejor es que me aguante.
- ¿A quién quiero engañar? Nunca podré dejar de fumar, en la primer tienda me compro una cajetilla.
- Shit!!! No traigo más que un dolar y con la cantidad de impuestos que tiene el tabaco en Nueva York no me alcanza más que para comprar un solo cigarrillo.
- Good!!! En esa tienda de revistas venden cigarros sueltos, compraré solo uno y así sigo con mi propósito de dejar el vicio. Será el dolar mejor gastado de mi vida, ya no puedo aguantarme a prenderlo y darle el primer drag.
- Hi! Sir, Hi! Can I have a single cigarette?... Thanks...

El mismo día en la vida de Rafael:
[Caminando de sur a norte por la Séptima Avenida, a la altura del Village]

- Uy, está haciendo frío, voy a entrar a esa tienda de revistas a ver qué leo y a resguardarme un rato.

[Mientras la mujer sale de la tienda se le cae el cigarro en el mismo espacio y tiempo que el pie de Rafael con firmeza de soldado Nazi, lo aplasta destruyéndolo irremediablemente]

Mujer: Shiiiit!!!
Rafael: I am soooorrry!!!
Mujer: [Pensando] Stupid jerk, what an idiot!!!
Rafael: Oooots...

miércoles, septiembre 27, 2006

Ratos de ociosa introspección

Vicios (Me gustan pero me asustan):
1. Tomar coca-cola,
2. Rascarme la cabeza,
3. Ver Friends,
4. Comer botanas sin tregua hasta que se acaben, aunque ya no tenga hambre.


Obsesiones (pequeños detalles pero que me incomodan sobremanera):
1. Las puertas abiertas,
2. Que haya más de un espacio entre dos palabras,
3. Que mis sobrinos digan "malas palabras",
4. No haber terminado una tarea,
5. Que mi cuarto esté desordenado.

Afecciones (pequeños quereres que hacen mi vida más agradable):
1. Las palomitas de maíz,
2. Mi laptop,
3. El blog,
4. Tener comentarios en mi blog,
5. Los cacahuates japoneses.

Cosas que no me gustan:
1. Los chilangos cuando actúan como chilangos (cuando se les olvida esa pose son muy a todo dar);
2. Las telenovelas,
3. George W. Bush,
5. Los talibanes,
6. Carmen Salinas,
7. La gastritis,
8. La colitis.

viernes, septiembre 22, 2006

México atacado por el vandalismo...

La conocida enciclopedia por Internet, Wikipedia (God bless Wikipedia!!!), es desde hace algunos meses o años, no sé, la enciclopedia con más entradas que haya jamás existido. Tiene la impresionante característica de que cada uno de sus artículo puede ser libremente editado por quienes accedan a él y son escritos por colaboradores voluntarios sentados en sus computadoras alrededor del mundo. Ha sido uno de los últimos éxitos sin precedentes como aplicación de Internet. Ampliamente leída y utilizada. Debido a su tan democrático estilo de edición algunos artículos que resultan muy polémicos o, mejor dicho, que despiertan emociones encontradas de naturaleza poco constructiva eran "vandalizados" con ediciones de muy poca racionalidad y abundantes ofensas. Para evitar esto en Wikipedia acuñaron una política contra el "vandalismo" que restringe a las personas que pueden editar un artículo. Muy pocos artículos tienen esta protección, algunos ejemplos son George W. Bush, Osama Ben Laden, Israel y Palestina. Desagradable sorpresa me he llevado al ver que recientemente el artículo sobre México está en la categoría de protegido a causa de vandalismo. Ni siquiera el artículo de Estados Unidos, cuya política exterior es tan severamente criticada en el mundo tiene esta restricción. En fin, me angustia la curiosidad de saber qué tipo de ataques vandálicos hubo, si fueron también resultado de la absurda confrontación que radicalizó a los mexicanos por los resultados de la elección o si tiene qué ver con la onda de migrantes mexicanos que cada años entran (entramos) a EE.UU. buscando lograr el "sueño americano" o evitar la "pesadilla mexicana". ¿Ustedes qué opinan?

¿Problemas de identidad?

A veces me siento como uno de esos marxistas guadalupanos de los años setentas. Una mezcla de contradicciones aparentemente irreconciliables pero que, de alguna forma, están todas presentes en mi self. Neoliberal deseoso de justicia social, Humanista enamorado de la eficiencia, católico practicante y tolerante, trobador neoinstitucionalista, modernista en el acto, postmodernista en la esencia; chauvinista ciudadano del mundo; estoico para expresarme, extravante para sentir; adorador Kitsch del buen gusto; tan naco pero tan fresa, o al revés; ñoño chic; clásico coqueteando con l'avant-garde. En fin, bien portado, irremediable, nostálgico, entusiasta, simpático, arrogante, hipocondriaco, paranoico, esquizofrénico, un poco de todo, mucho de nada.

sábado, septiembre 16, 2006

El fin de la cultura...

Hace apenas una década Francis Fukuyama soltó la polémica idea de que la historia humana había llegado a su fin (El fin de la historia y el último hombre, 1992). Muy someramente se puede resumir su postura diciendo que la lucha entre ideologías había concluido y ahora la política y economía liberal se habían impuesto en el mundo, tras el fin de la Guerra Fría. Vale la pena aclarar que no estoy de acuerdo con la idea, aunque como de costumbre poco importa.

Esa probablemente innecesaria cápsula cultural era sólo para introducir la idea muy frecuente entre esnobs y egos elevados de que la cultura tampoco tiene nada nuevo que brindar. Que ya sólo asistimos a un reciclaje de lo que ya está hecho o dicho. Ya no más Miguél Ángel, ni Da Vincis, Mozarts o Picassos, ni clásicos del cine, no más Sinatras o The Beatles, ni Louis Armstrong. Debo ser sincero y decir que no sé gran cosa de arte, cine o música. Mis conocimientos son asistemáticos y creo que hasta la categoría amateur me queda grande en esas áreas. Pero algo dentro de mí me dice que la idea del fin de la cultura es terriblemente dogmática. Está basada en la falacia (a la nostalgia) de que antes todo era mejor y el presente es sólo un mala copia en una ruta descendente de calidad cultural. Pero, bueno, es sólo mi impresión. No podría justificarla con más razones de las que ya expuse (creo que fueron como dos, ooops...).

Y detesto el hip hop y el raegetton, pero no puedo negar que como signo de nuestra era tendrán algo que aportar aparte de doradas cadenas de gran tamaño o misoginia, respectivamente. Pero, a la vez, me encanta cada capítulo de Friends, y la música de BeBe y buscar videos caseros en You Tube y después de muchos encontar uno que me saca las lágrimas de la risa y también leer alguna entrada en un blog de alguien cuyo nombre nunca será famoso pero que me deja perplejo por su inteligencia o por su capacidad para decir las cosas. Me emociona pertenecer a este momento de la historia en la que Internet hizo posible (para quienes pueden tener acceso) la "democratización" del conocimiento (wikipedia), de la cultura (you tube), de la literatura (blogger), del contacto interpersonal (messenger), del acceso a productos (amazon), y de prácticamente cualquier sector de la cultura. Porque justamente me encanta que cultura ya no la tienes que escribir con mayúscula, se ha convertido en patrimonio común y la reverencia no va solamente a los que están en el trono en su momento.

Beethoven, Fernando Pessoa*, Schopenhauer, Van Gogh son ahora grandes clásicos de nuestro tiempo y en el que les tocó vivir nadie daba un cinco por ellos. Casi murieron de inanición. Me dan escalofríos de pensar que alguno de mis coetáneos tirado en una banqueta o del que me alejé en una fiesta porque tenía mal aliento y el cabello demasiado grasoso pueda ser dentro de un siglo uno de los grandes de la cultura. Por eso me quedo con mi posición de que la cultura sigue avanzando y trato de disfrutar lo que se me presente (aunque aún con tan buena disposición a veces me enseñan manifestaciones culturales que me dejan con cara de what???, are you kidding me??? pero bueno, que la historia juzgue su pertinencia que la Santa Inquisición y yo no somos amigos)

*Originalmente, en un ataque de dislexia de escritores portugueses, había puesto José Saramago, gracias a la observación de (alguien, gracias) en un comentario, caí en cuenta del error.

jueves, septiembre 14, 2006

Actividades varias, tarjeta enojada...

Miércoles 13 de septiembre,

19:40 Cena en restaurante Etiope (yo no sabía que había "cocina etiope", estaba al tanto de las hambrunas recurrentes que ha vivido ese país, así que lo único que conocía era su no-comida, sus nutrientes omitidos, punto) Obvio, no supe bien que comí, los nombres no me decían nada, pero la mayoría sabía bien. Fue una especie de shock, pagar 20 dólares y no usar cubiertos. Es decir, no me asusta comer con las manos, soy mexicano y nuestra primera lengua es el taco, que también prescinde del tenedor y el cuchillo, pero la comida ya viene dentro de su deliciosa estructura. En este caso no, te daban una especie de tortillas elásticas, muuuuuy elásticas, y esponjosas, como hot cakes, pero con un sabor de escaso a nulo. Con pedazos de ese instrumento y tus deditos (por primera vez valoré a mi dedo gordo, sin el cual ni la comida etiope ni el taco serían posibles) atacas el plato de comida y Dios nos guarde. Muy condimentado, aunque ya estaba suficientemente enchilado con el té de Jengibre que se me ocurrió pedir para agregar exoticidad al evento (ni que me hiciera falta, digo, huasabeño en restaurante etiope, ya no le tienes que agregar nada exótico, una coca-cola hubiera estado bien, pero en fin). Agradable compañía.

22:00 Visita al depa nuevo de mi amigo Basho (estudiante estadounidense de Columbia que estuvo de intercambio el semestre pasado en el CIDE) y su novia Amanda. Ahí, terminé de llenar mi pancita con una brusceta (o como sea que se escriba) y una nostálgica cerveza mexicana: Corona (que, by the way, es la más popular en New York). En México ni siquiera la tomo, lo cual se evidenció cuando debido a su cuello tan delgadito al darle el primer trago hice un desparramo de espuma, que estoy seguro alguien con más experiencia hubiera podido prever. Muy agradable compañía.

Jueves 14 de septiembre,

18:00 Conferencia con Jorge Castañeda en una universidad jesuita en el Lincoln Center (donde está The Metropolian Opera House que no conocía todavía y que ya pude conocer [por fuera] buahhh, bueno, luego que ya me sofistique y pueda pagarlo sin disminuir calorías de mi dieta, les contaré que tal por dentro). Interesantes análisis de las elecciones en México. Agradable compañía.

22:35 Oprimir el boton "Publicar entrada" de mi íntimo confidente y paño de lágrimas entrañable: mi blog.

martes, septiembre 12, 2006

Flash de felicidad.

No sé si a todos nos pase, supongo y espero que sí. Son como pequeños instantes en los que se siente un regocijo sobrecojedor. Es casi algo físico, pero no se puede comparar con ningún otro placer carnal. En realidad, duran muy poco, unos cuantos segundo y se desvanecen dejando una agradable sensación en el pecho por algunos momentos más.Yo los nombre 'estados puros de felicidad', aunque no sé si conceptualmente puedan ser definidos como felicidad. No tienen que ver con ninún estado permanente de satisfacción con el balance positivo de las cosas buenas contra las malas de la vida. Tampoco tienen ninguna causa aparente, no se trata de estar muy emocionado por algo que va a pasar o acaba de pasar. No es como cuando te dan una calificación alta o, al menos, mejor de lo que esperabas (ustedes disculparán la frivolidad del ejemplo, pero estudiante como tengo tantos años de ser, es el primero que me vino en mente). El "estado puro de felicidad" no es pues ni un acto o emoción intelectual o moral. De pronto lo sientes y punto. Ni te los mereces ni te los ganaste, pero respiras hondo y estás seguro que podrías pasar toda la vida experimentándolos, como un orgasmo perpetuo, y todo hubiera valido la pena. Probablemente, si fuera perpetuo o simplemente más duradero (algo así como un Nirvana) no lo apreciaría tanto. No valoraría esa sensación (la mejor que conozco, de hecho) porque no tendría con qué compararla. El caso es que hoy, al salir de clases, a las ocho de la noche y caminando por Broadway rumbo a casa, tuve uno y fue maravilloso. Hacía ya tiempo que no me pasaba. La sonrisa me duró mucho tiempo y, ahora, al recordarlo, todavía se dibuja en mi rostro la sonrisa típica de la satisfacción.

Unos momentos después, estaba tan contento de que me hubiera ocurrido que me vinieron ganas de llorar. Y, entonces sí, mi superego se alzó contra mí y me dijo: "ah, eso sí que no, te permito altas dosis de anormalidad social, pero bipolaridad, ni pensarlo", "o te calmas o te calmo". Y como esquizofrénico consumado le hice caso a mi superego, como si se tratara de otra persona usando una racionalidad a la que yo no tenía acceso en esos momentos de sentimientos encontrados. Pero no se preocupen, no fui yo quien inspiró el guión de Fight Club (David Fincher, 1999) y todavía no estoy tan loco, ni tan excéntrico, ni tan American Psycho. Soy sólo otro ser humano que se debate, como todos, entre la emoción y la razón.

lunes, septiembre 11, 2006

9/11

[I'll write this post in English since I'm trying to practice (and need to) writing in this language. I might not have any English native speaker as reader but still I'm pretty sure that my regular readers will understand my writing, specially because I write like a 6 years old boy, using only the simplest words and ordering sentences in a very basic manner. Plus, it's not Swahili...]

Being in New York the day of the fifth anniversary of the most important terrorist attack in recent history (for its consequences and impact in the international relations and world configurations more than for the number of deaths or economical damage) brought me to make some reflections about that event. I had classes today so I couldn't go to "ground zero" but I didn't really want to. I had been there last week and I experienced very different kinds of feelings: anger, sadness, hope. Instead, I went to Riverside Park. I dwell in a building in, literally, the west end of Manhattan. Think in Manhattan as an island (the fact that it is, actually, an island could help, lol) surrounded in the west by the Hudson River. Well, Riverside Park, as the name suggest, is a park all along the river and it's just across the street from my place. I really enjoy being there and it was a perfect spot to stop by for a while and think about 9/11 (nine eleven stands for "once de septiembre" since dates are written in English first the month and after the day, but also 911 suggest the idea of emergency, since it's the telephone number in the whole United States to ask for help in an emergency).

I spent a nice quality time all by myself (don't think wrong, I wasn't jerking off, lol) looking the sunset with the sun reflecting its last rays of the day in the river (by the way, I don't know the concept of water in your hometowns, but in Sonora we call 'rivers' even the creeks that are completely dry half the year, so rivers like the Hudson in my conceptual framework are easily compared to the open sea). Well... the color of the water was blue in a heavenly sense and the New Jersey's buildings in the opposite side of the river started to turn on the lights like if they were naively smiling to the neighbor State, with no awareness of the new yorker's snobish mockery toward them. Everything looked calm, everything felt calm. I could smell the moist leaves lying on the grass. I could easily listen the wind whispering in the trees wearing their exhuberant summer clothes. So, the moment favoured emotions and some thoughts. I felt happy and self-confident about me and my world but at the same time a kind of uneasiness became an overwhelming sensation when I recalled the images of "ground zero", five years after the terrorist attack killed almost three thousand people (just thinking that amout of people is three times the Huásabas population almost made me feel sick).

September eleventh, 2001, changed the world and not exactly for the good sake of humankind. That day hatred found its sovereign place in a world that just had crossed the exit door of permanent nuclear threat. Cold war was over, but Intolerance war was not. The unbalanced power of countries had found its way to inflict its dreadful reactions to American unilateralism. Others "enemies of God" were also in sight: Madrid and London had to pay their share, too. But there were no States against whom you could adress in an effective way to fight this new war. The international community had to chose some states (preferably in the Middle East: In Oil we trust!!!), and make war to regimes unable to cooperate with the Holy War on Terror. But... mmmhhh... terrorist networks weren't states. They had an independent and, unfortunately, very vigorous life. Terrorist leaders and martyrs lived (and still live) in numerous countries like Afghanistan, Irak, Iran, Siria (and... United States, United Kingdom, France, Germany, Belgium). Not even a world war could resolve it (as if any war could resolve something).

But we still had very supportive huge arms companies that will be very happy with a war that deceives people making them believe that "we are fighting against terror" (by the way, Jesus Christ would be very satisfied with this conservative methodist president of the US that fights violence with violence, I mean, 2 thousand years before he came to preach exactly the opposite, what could make him happier that such a loyal disciple using him in every speech and acting so consistently with the Gospel?). Plus, this huge leader had a people fearing the worst and willing to give away a lot of individual rights and economic prosperity in order to feel safer (it didn't matter that much if the war was that efficient... killing thousand of Arabs was a secondary issue while there were at least a dozen of Osamas between the corpses). Suprise!!! Five years later Osama and several terrorist leaders are still alive, thousands of civilians have been killed, lots of Arabs prisioners have been tortured, United Nations and the international system of conflict resolution are in the most serious credibility crisis that they ever had, security is the main topic in the world agenda replacing human rights, migration, and enviromental questions and, like in the worst of two worlds, people in advanced democracies aren't at all secure of terrorist attacks. Those little things and a couple more meant 9/11. And the hollow that still lays in ground zero is a very painful reminder that every kind of hate takes us away much more that it can give us back.

sábado, septiembre 09, 2006

Escoria urbana

Algo tienen los pichones en Nueva York. Dan miedo. Parecen enfermos. Todo el tiempo con sus plumas desprolijas, alimentándose de la suciedad evidente. Portadores masivos de gérmenes mutados por su exposición constante al caldo de la civilización post-industrial ni siquiera notan ya la presencia del hombre, que parece resultarles indiferente. Probablemente los humanos tampoco noten ya ni su belleza venida a menos ni la amenaza potencial de un picotazo de ave resentida. Quisiera ser sólo observador en el juego autómata de la ciudad de pichones enfermos, pero al pasar junto a ellos no puedo dejar de sentir el escalofrío de un obsesivo-compulsivo que siente latente el contagio de la más nueva pandemia humana que con nula consciencia carga la paloma gris que habita parques e iglesias.

viernes, septiembre 08, 2006

Amante como soy de los estereotipos...

Me encantan los asiáticos y lo disciplinados que saben ser; los hindúes por su amabilidad, aunque no les entienda nada cuando hablen; los africanos por su honesta sonrisa que oculta tantos maltratos y sufrimientos; los latinoamericanos me encantan también por su alegría y por el orgullo con el que reaccionamos al doloroso proceso de nuestra creación como pueblo; los europeos por existencialistas y los árabes por fervientes y por los ojos de sus mujeres. También me gustan los chinos por abundantes y porque se pueden entender entre ellos aunque hablen todos al mismo tiempo; los japoneses por su adicción a los microchips y los europeos del este por Praga y Budapest, cuya belleza tan bien complementan sus mujeres, y porque no es fácil sobrevivir en los Balcanes. A los italianos los quiero porque su cocina es exquisita y combina muy bien con Umberto Eco; a los españoles por el Quijote aunque pocos de ellos lo hayan leído y por Serrat; a los franceses porque nadie como ellos le ha dado a 'esnob' un sentido más positivo; a los portugueses por Madredeus. Y también admiro a los estadounidenses por visionarios y porque aparte de rednecks tienen a Walt Whitman y a Noam Chomski; a los alemanes por ordenados aunque tengan tantas culpas históricas que purgar; a los ingleses por prácticos, amorales y porque les gusta hacer todo diferente a los demás y, a pesar de todo eso, produjeron a los Beatles. Me impresionan los holandeses por liberales; los australianos por Nicole Kidman; los canadienses por tolerantes; los griegos por su contribución a la creación de la cultura occidental; los escandinavos por el nivel de vida que han alcanzado para sus pueblos y por la belleza increíble de Greta Garbo y también me impresionan los judíos porque el número de premios Nóbel que han recibido es sólo un reflejo de lo buenos que son en todo lo que se proponen, aunque sus guerras contra Palestina y Líbano son la prueba fiel de que el holocausto no le enseñó a la humanidad lo suficiente. Y me resulta entrañable la alegría de los cubanos con o sin Fidel y cada nota de Silvio Rodríguez; los brasileños por fiesteros y por Caetano Veloso; los colombianos por resistir su estereotipo de narcotraficantes y por las caderas de Shakira; los argentinos porque me han dado amigos excelentes y por Borges. Y a los mexicanos los quiero por educados, aun cuando a veces sólo sea en el trato formal y porque qué sería de mí sin mi familia, mis amigos y mi Huásabas y porque no me concibo sin Cantinflas, Chespirito, Pedro Infante y el mariachi y los quiero, sobre todo, porque por más que me aleje de mi tierra siempre quiero volver...

Poesía pecuniaria

Amo el canto del cenzontle, pájaro de cuatrocientas voces,
amo el color del jade y el enervante perfume de las flores,
pero amo más a mi hermano el hombre.

Nezahualcóyotl (1402-1472), monarca de Tlatelolco, "el rey poeta".

[Este fragmento de su poesía aparece en letras pequeñísimas en el billete de cien pesos mexicanos. El tamaño es tan minúsculo que pocos mexicanos nos hemos dado cuenta, aunque el billete de cien pesos sea de los de mayor circulación]

martes, septiembre 05, 2006

I'm soooo scared...

[Léase con voz de Janice (el personaje más inoportuno de la televisión, que aparecía en cada temporada de Friends, con una voz de las que pagas para que se calle)]

Pues el caso es que hoy fui a una papelería a comprar un paquete de copias para una materia que ya estaban listas en esa papelería. Y todo iba muy bien, el paquete no era tan abultado como para hacerme pensar que pasaré todo el semestre en la biblioteca. Hasta que oí el precio y debo haber puesto la cara como la de la pintura El grito de Edvard Munch (que por cierto acaban de recuperar en Noruega, pues se la habían robado hace dos años, por segunda vez, por cierto). Cien mugres dólares tuve que pagar por las fotocopias!!! Cien dólares!!! Y después de superar las ganas de llorar y el nudo en la garganta, le pasé la tarjeta al tipo para que cual verdugo descontara de mi cuenta lo que pueden ser semanas de sustento para las bocas que tengo que mantener, o sea, nada más la mía, fiiiiuuuuf. Y al oír el beep de la maquinita que implicaba que mi tarjeta había estado dispuesta a ceder a tan oneroso gasto perdí las esperanzas de que fuera el destino quien me impidiera consumar tan temeraria acción. Cuando salí revisé las copias y comprobé con dolor que efectivamente sólo era papel y tinta por lo que había pagado. Tuve ganas de salir corriendo a una librería antigua para preguntar si lo que tenía en las manos no era un raro ejemplar por el que algún estúpido coleccionista pagaría alguna cantidad decente. Pero no me atreví, sobre todo porque el material todavía estaba caliente como acabado de salir de la fotocopiadora. Así que no había duda de que su valor intrínseco era muy cercano a nulo, a cero dólares con cero centavos. El valor de las ideas que contiene está por verse, pero anda que si resulta un fiasco la clase, yo mismo persigo al profesor de la materia por todo Nueva York con la tenacidad de terrorista de Al Qaeda y mínimo le poncho las llantas del carro. Pues esas fueron sólo una parte de las copias desólo una materia, así que estoy al borde de un ataque de nervios, cual personaje de película kitsch de Almodóvar, por saber a cuánto ascenderá mi cuenta. Y, después de esto, no me cabe duda que me convertiré en un mercenario y sólo buscaré trabajos que hagan que financieramente mi inversión de hoy parezca un acto racional.

domingo, septiembre 03, 2006

I'm a lucky guy...

Últimamente me la paso pensando que soy un chico con mucha suerte. Esta idea había ocupado ya mis pensamientos en etapas previas. Y quiero comenzar aclarando que no es que piense que todas las cosas buenas que me han pasado se las debo a la suerte. Creo que hay otros dos factores que, alternándose en el orden de importancia, hay hecho mi vida mejor: 1) el sacrificio ordenado de unas cosas para lograr otras y la disciplina personal; y, 2) la generosidad de las personas que me han rodeado. Tampoco estoy haciendo una declaración sobre lo bien que está mi vida, como si nada malo me hubiera pasado o me esté pasando. Bien sabe Dios que varias cosas han hecho y siguen haciendo sufrir a esta alma errante. Sin embargo, probablemente debo a mi educación en el seno una familia católica conservadora la idea de que el dolor no es siempre algo de lo que tengamos que buscar escapar: la cristiana resignación nos sirve para asimilar los sufrimientos y tratar de seguir adelante a pesar de la cruz que nos haya tocado cargar. Esas cosas de la educación familiar se meten hasta el tuétano de los huesos y, a veces, ni queriendo se logran sacar. En fin... Habiendo suficientemente aclarado los puntos iniciales, puedo abocarme al tema central de este artículo, o sea, que la diosa de la suerte suele estar de mi lado cuando el azar juega en mi contra. No pretendo llenar con ejemplos este espacio, porque seguramente en lo individual parecerían insultos al intelecto, con la ambigüedad que caracteriza a los horóscopos que con increíble tenacidad aparecen diariamente en los periódicos, diciendo una sarta de tonterías (una disculpa para los creyentes, seguidores del new age y astrólogos de profesión) que sorprenden más por su incansable arenga cotidiana que por su intento de ser tan amplios que cualquier persona puede hacer coincidir sus actividades y proyectos con las doce predicciones para igual número de signos zodiacales. Pero el último golpe de suerte fue lo de mi alojamiento. Resulta que por sólo venir un semestre a la Universidad no era elegible para que me proveyeran de un espacio, teniendo que entrar a la voraz jungla inmobiliaria neoyorquina con el previsible resultado de pagar una altísima renta por un par de metros cuadrados para poner a reposar este cuerpo que apenas si cabe en esa dimensión. Pues como Columbia quiere hacer un programa de título conjunto con mi universidad decidieron consentirnos y proveernos con el ansiado University Housing (residencia universitaria), que no por lujosa ni cómoda sino por práctica y económica era, sin duda, la mejor opción posible después, obvio, de la de ser el heredero repentino de una anciana millonaria que sin pedirme nada a cambio me dejara toda su fortuna que, por inverosímil, mejor no la considero. Cuando llegué al edificio en el que vivo para recoger mi llave y entrar a mi cuarto tan dichoso de tener un hogarcito, el conserje me dijo con cara de asombro: "su cuarto ni siquiera existe". Oh, holy shit!!! (perdón, oh carajo!!!) mi cuarto ni siquiera estaba aún construido y ya era tan mío. Pues me quedé con una cara así como de "Y ahora quién podrá ayudarme???". Como el Chapulín Colorado no apareció en escena, el mismo conserje se acomidió a darme un intento de solución a mi problema, que estaba ya teniendo tintes de problema existencial (eso de su cuarto no existe, podría ser seguido por un "tú tampoco existes, eres sólo el producto de tu imaginación o, peor aún, de la imaginación de la Matrix") y no necesitaba ningún planteamiento Jean-Paul-Satriano en ese momento, yo sólo quería un lugar para vivir. Me recomendó volver a la oficina de Housing para ver qué podían hacer por mí. Pues seguida su razonable instrucción, volví a la oficina y en un tanto que te lo cuento mi problema estaba resuelto. Pero, además, suertudo que soy, el cuarto era mucho mejor y mucho más barato!!! ¿Podía pedir más? ¿A qué se lo podría atribuir? ¿A haber ido a misa un día antes a la Catedral de San Patricio, donde Thalía vivió su guión telenovelero principal hecho realidad? ¿A mi hermosa cara? mmmhhh... no, no creo. ¿A mi tedioso e incansable amor por una vida planeada? mmmhhh... tampoco aplica. Pues, nada, sólo se lo debo a mi buena suerte, que todavía me recompensó con un cuarto en el primer piso, recién renovado, mucho más grande que los demás, con un clóset en el que puedes caminar dentro (sobre todo por la poca ropa que traje conmigo, jeje), teléfono, internet, una lámpara, espejo (otras habitaciones no tenían). Y así se van acumulando "chiripadas" debidas a la suerte y que hacen mi vida mejor. Dicho esto, me despido para ponerme a leer un librillo muy interesante que me compré.

sábado, septiembre 02, 2006

Me siento en el pasado

A mí de niño me enseñaron que había 9 planetas y ahora resulta que por decisión unilateral de la Unión Astronómica
Internacional, creyéndose el Senado de la Guerra de las Galaxias, ya nomás nos quedan ocho. Y ahora me siento como mi abuela al tener que decir con voz temblorosa: "en mish tiemposh, había nueve planetash".

jueves, agosto 31, 2006


Nueva York es particularmente difícil de fotografiar para un inexperto como yo: todo es para arriba. Y si a eso le agregas que yo era a la vez el modelo y el fotógrafo pues no me pidan mucho que ni la pose ni la foto terminaron quedando bien. Posted by Picasa

Mi vida en Nueva York

Bueno... no sé cómo vaya a ser, pero estos dos días iniciales han estado muy bien, mucho mejor de lo que esperaba. Todo inició muy bien, mi papá, Paty y mis hermanitas me llevaron a Phoenix y creo que esa noche en el hotel será la última vez en mucho tiempo que dormiré en un colchón digno de ese nombre. Ahora me espera una deliciosa e incómoda vida de estudiante que ya les iré describiendo poco a poco.

El día que me dejaron en el aeropuerto me despedí conteniendo cualquier expresión sentimental que pudiera dejar intranquila a mi familia y no fue cosa fácil ocultar el nudo en la garganta cuando vi a Miriam secarse una lágrima que se escapó del estoicismo de los Barceló, supongo que porque se impuso lo Durazo. Cada vez evito más las despedidas, no me gusta sentir que me estoy yendo y pensar que pasará mucho tiempo sin ver a alguien a quien quiero. Prefiero no pensar, "echar el cuerpo al agua", como dice el dicho. El vuelo no tuvo complicaciones, volé por Continental que se supone es lo mejorcito en aerolíneas estadounidenses. Después de este vuelo diría que no distinguí dónde estuvo lo mejorcito, porque excepción hecha de que me dieron pizza y ensalada de comida, no noté mucho la diferencia. Hice escala en Cleveland, Ohio, así que cuando llegué ahí me dirigí a la puerta en la que se anunciaba mi vuelo. Cuál sería mi sorpresa cuando me asomo por la vitrina y voy viendo el avión. Parecía la versión Hot wheels de la aviación contemporánea, el hermano menor de la familia Avión, un verdadero helicóptero sin hélices. Con decirles que no cabía bien si me paraba derecho, así que me jorobé cual buitre, me senté, me puse el cinturón y me sentía en Toy Story. Cuando el avión estaba a punto de aterrizar cruzó los densos nubarrones y pude ver Nueva York, tan magnánima, tan vertical, tan atiborrada como siempre se presenta. Mi llegada no fue tan glamourosa como había pensado, porque en lugar de llegar a un enorme aeropuerto, lleno de top models y hombres de negocios hablando por celular, llegué al final de una pista que no era fácil de distinguir con el patio trasero de una fábrica de taiwaneses. Y yo que tanto había imaginado que al llegar a NY sonaría en mi cabeza la voz de Frank Sinatra interpretando New York, New York… no se me venían a la cabeza más que canciones de Puff Daddy (o como quiera que se llame ahora) o ya de plano Jenny from the Block de Jennifer López. En fin, con todo y eso estaba contento y seguí constatando que soy un hombre con suerte, pues el autobús que tomé para ir a Manhattan, donde está el hostal al que llegué las dos primeras noches, tenía la última parada a dos cuadras del hostal. Así que ni siquiera tuve que tomar taxi. Claro que tampoco me veía muy glamouroso caminando por Broadway con la cara empapada de sudor y maletas colgando de todas partes, pero en fin, ya me había pasado por la Ópera en París y digamos que soy un sinvergüenza y no me apena no parecer un clásico millonario porque, pues, no soy ni clásico ni mucho menos millonario, así que What the f#$%!

Mis primeras impresiones de la ciudad son: los neoyorquinos tienen muy buen carácter, el sistema del metro es algo confuso, la ciudad te puede hacer caminar por 14 horas consecutivas sin que te des cuenta y hace mucho más calor del que hubiera imaginado. Empecemos con lo del carácter del neoyorquino. Podemos decir sin problema que el estereotipo no les favorecía, así que mucho me temía que al llegar la gente se la pasara gritándome, empujándome o haciéndome sentir un insignificante y estorboso newly arrived. Pues nada de eso ha pasado, sino todo lo contrario. En tres días ya había recibido dos veces la muestra de cortesía urbana que es como la cumbre de la decencia. Estaba parado batallando con un mapa que se resistía a decirme dónde estaba y hacia dónde iba, mientras el viento me traía de un lado para otro tratando de extenderlo. En eso llega una chica en ropa de hacer ejercicio y un cuerpo que confirmaba que sí lo hacía y me preguntó espontáneamente cómo podía ayudarme, dándome (aparte de su hermosa sonrisa) las instrucciones para llegar al lugar que buscaba. Wow!!! Lo repito, soy un hombre con suerte. La otra persona que me ofreció su ayuda fue el Sr. Rockefeller, jaja, bueno, así lo apodé porque era un señor ya entrado en años, anglosajón, vestido muy elegante y con una esposa que se notaba vestía de marca, incluidas varias marcas de cirujano en su restirada cara que pese a eso también me ofreció una cálida sonrisa. Ademas, ya van cuatro días llenos de trámites y transacciones interpersonales y aún nadie me ha tratado mal: no gritos, ni insultos, ni empujones. Al contrario, la gente en la universidad me ha tratado mucho mejor de lo que su puesto les exige. Sonreír y ser cortés ha sido la moneda corriente que he encontrado por todos los lugares y oficinas en las que he estado.

Ahora le toca al metro. No podría decir que sea difícil en sí mismo, porque cuando entiendes el sistema todo parece más claro, pero llegar a entenderlo no es cosa de un día o dos. Además, no parece metro, parece que estuvieras tomando el tren, pero con todo, las estaciones tienen su encanto particular. Todo iba saliendo muy bien pero el domingo, como a las once de la noche tomé el tren y por no entender bien cómo estaba lo de las rutas, no me dirigía hacia el hostal sino que terminé en Harlem a esas horas de la noche. Pues como afortunadamente la ciudad nunca duerme, aproveché para que otro tren me llevara de regreso a donde tomé el tren y volver a empezar la ruta, pero ahora fijándome que fuera el tren adecuado (porque a lo que no estaba acostumbrado es que en la misma vía pasen tanto trenes adecuados como otros que no necesariamente lo son y que tienes que averiguar antes de subirte)

Lo del clima fue otra “agradable” sorpresa. Hace bastante calor así como para sudar mientras caminas, porque además la ciudad es muy húmeda porque está rodeada de agua. No tengo aire acondicionado en el dormitorio, así que por las noches es más caliente de lo que quisiera. Ha estado lloviendo, pero eso no ha sido impedimento para seguir conociendo la ciudad y mientras mis zapatos no desistan de estar mojados por dentro y por fuera todo el tiempo (no sé porqué pero siempre les entra el agua, voy a tener que conseguirme unas botas de regar o si no saldré con unas bolsas de supermercado amarradas, aunque creo que en la última temporada no salieron en GQ, jaja). Pero en fin, la gente aprovecha muy bien el buen tiempo: salen a correr en los parques y se asolean en las azoteas, jajaja.

Había muchas cosas que sabía que eran excepcionales de NY: su diversidad, su ritmo de vida cosmopolita, lo alto de sus edificios, lo caro que está todo, en fin… pero hay otras cosas que no esperaba que fueran así y que me tienen con el ojo cuadrado. La experiencia hasta ahora ha sido formidable, estoy como cuando te acabas de enamorar y todo lo ves hermoso. Probablemente en otra etapa cambiaré mi actual ritmo de vida por un colchón posturopédico, pero ahora, sin duda, me quedo con mi colchón de hule espuma que viene acompañado con tertulias con un chico de Serbia, una chica de Tahití, que no está todo el tiempo bailando tahitiano, el cónsul de Costa Rica en NY, que me encontré en una fiesta de la escuela y platicaba como cualquier mortal que es; jugar volley ball con unos chicos afroamericanos con vista a la estatua de la Libertad. En fin, convivir con japoneses, chinos, nepalinos, europeos, indios (de la India), o alguien de república de Georgia, Ucrania, latinoamericanos pa’ tirar pa’l viento y hablar español a gusto (bueno a los dominicanos no les entiendo una palabra, pero no importa, son simpáticos). Definitivamente, NY no es propiamente una ciudad estadounidense, es una verdadera ciudad del mundo y estoy ansioso por aprender todo lo que quiera enseñarme.

lunes, agosto 14, 2006

Mi vida en Huásabas, capítulo 8

Pues nada... que voy llegando del sinuoso camino que a novatos y experimentados "promete devoluciones estomacales seguras" que conduce del nunca más honorable Huásabas hasta Hermosillo. Y han de saber que tal situación me trae filoso, lleno de historias que quisiera compartir, tantas que se me agolpan en la cabeza y me dejan más atarantado que burro en táhona y sin tapojos (aunque no aparece en el Diccionario de la Real Academia Española, la real epidemia de la lengua huasabeña sí tiene registrado este término que se aplica para designar un artefacto cuya principal función es impedir que un burro en táhona pueda ver por el rabillo del ojo y así siga para enfrente con nula consciencia de que camina en círculos sin término para moler el maíz reventado, o sea, esquite o palomitas de maiz que da lugar al pinole que con leche y un pedazo de piloncillo es un desayuno típico del pueblo).

Bueno, después de la digresión de la cápsula cultural de vocabulario de la sierra de Sonora me dispongo a realizar una tarea que mientras esto escribo me parece imposible, platónica: describir las fiestas de agosto. ¡Wow! de sólo pensarlo me quedo sin aire y me suena en la cabeza la canción Fiesta de Joan Manuel Serrat: "Gloria a Dios en las alturas, recogieron las basuras, de mi calle ayer a oscuras y hoy sembrada de bombillas (focos)..." Pues así en Huásabas la gente encalaba las fachadas de las casas en sendos preparativos para "el quince" (o sea, el 15 de agosto, día de la patrona del pueblo: la virgen de la Asunción). Porque han de saber que "el quince" cobró a lo largo de los años vida propia: y el verbo se hizo carne y el número se hizo sustantivo... y el quince se convirtió en un símbolo de unidad para que los huasabeños del pueblo y de la diáspora se dispongan a festejar y celebrar con devoción, cerveza Tecate y música de banda las fiestas patronales. Y ahora que menciono lo de la diáspora comparto con ustedes la nada honrosa nota que hace unos días salió en el periódico que puso a Huásabas en el ignominioso quinto lugar entre los pueblos de Sonora que no están tan lejos de convertirse en pueblos fantasmas. Debo decir en su defensa que es exagerar un poco porque el pueblo aun con poca gente tiene mucha vida y lo que los jesuitas iniciaron en 1645 con la Misión de San Francisco de Huasaca va para largo, por vida de Dios. Pero seguro el periodista no tenía nota para ese día y decidió amenazar a los tranquilos pueblos sonorenses con la sombra de su desaparición. Sí se puede decir con objetividad que el pueblo tiene menos población que antaño, disminución motivada principalmente por dos factores: la migración que ha hecho a las comunidades de huasabeños de Hermosillo y Tucson cada vez más extensas y la disminución de número promedio de hijo de cada familia, que ahora con trabajos y será de dos, cuando hace unas décadas las huasabeñas pasaban con la misma facilidad del embarazo a la lactancia que de la lactancia a un nuevo embarazo. Con muchos trabajos y llegaban a completar la "dieta" de cuarenta días y parece que recuperaban con harto entusiasmo la labor de la reproducción, tomándose literal la expresión del Génesis de "creced y multipicaos", tanto que algunas familias mejor la transformaron en "creced y elevaos a la potencia". Y así llenaron de chamacos que pululaban por la calle ancha todas las noches.

Y pasando de nueva cuenta a la titánica tarea que nos hemos propuesto para este capítulo del blog, volveremos a describir brevemente las fiestas de agosto después de algunas someras referencias que en este mismo blog he hecho con anterioridad. Ya dijimos que la gente arregla bien sus casas en esos días, pero falta decir que las mujeres llenan de sustanciosa comida típica las cocinas para esperar a los 'forasteros'. Este término sí me consta que está reconocido por la Real Academia pero seguro nadie lo pronuncia con el fervor de los oriundos de mi pueblo que inhalan mientras pronuncian el término. Los forasteros somos la gente que como yo habitamos fuera, somos los hijos, los hermanos, los nietos, los tíos y los sobrinos de gente que todo el año tiene la no asimilada dicha de recorrer sus calles y callejones y de sacar la poltrona y sentarse en sus banquetas recién regadas todas las tardes y porqué no de mandar a los chamacos por unos "nenes" de "que la Gerarda", porque nadie los hace más buenos, por lo menos así los recuerdo yo (los nenes son hielitos de sabores dentro de bolsas de plástico que en el verano son comparables con la misma gloria, no la Gloria de Pancho, aclaro, la otra gloria, la que lleva minúsculas). Pues les decía que el quince de agosto la vida del pueblo se desquicia: se llena de carros, los juegos mecánicos tapan las calles aledañas a la plaza, los puestos con chucherías "made in China" son el paraíso perdido y vuelto a encontrar de todos los niños que desesperados quieren gastarse el dinero en alguna pistolita de agua, o una Barbie que por ser pirata se llama Bárbara. Y, por supuesto, en la noche el baile. Las muchachas salen muy arregladas a esperar a que un perfumado huasabeño con las botas y el sombrero bien puestos se decida a sacarlas a bailar, con la esperanza de que no esté muy patizambo para que no les vaya a pisar mucho los dedos del pie con las botas tan puntiagudas que han sido siempre la usanza, pero sobre todo que el ritmo le alcance al muchacho para poderle agarrar el paso con facilidad y no verse en la pista muy sin armonía. Espero no pecar de regionalista si digo que las mujeres de Huásabas son cosa especial, pero cada año que vuelvo se me hacen más bonitas y ninguna agencia de modelos se quejaría de la estatura, que vive Dios que es de lo más normal ver muchachas de 1.80 m. o hasta más altas. Supongo que las tortillas de harina, la leche de vaca, la carne y los frijoles son muy buenos ingredientes para criar hijos de muy buen tamaño. Pues el baile es una cosa que si lo ves desde fuera se antoja bastante especial. Obviamente que es un craso error hacer un análisis de outsider, particularmente porque son mucho más divertidos cuando formas parte integral de ellos y bailas en las pocas noches frescas que nos regala agosto, después de un buen chubasco, con muchos truenos y relámpagos. Las parejas bailan abrazados y bien pegaditos piezas con nombres como El cerezo rosa, Los palillos chinos, El niño perdido, La pilareña o zapatean con La loba o con El pábido nábido. Particularmente las canciones para zapatear tienen letras singulares: "Ahí va la loba del mar, le dicen los que la vieron... Una vieja chismolera al salir de su jacal le dijo a su compañera ahí va la loba del mar..." Yo nunca he descifrado qué es eso de la loba del mar y me la imagino como una especie de foca, pero no le encuentro la relación, pero no importa, cualquier sonorense que haya ido a un baila ha sacado polvo a la pista al son de sus notas. Y pues con la del Pábido Nábido ni me meto, que ahí sí ni al nombre le encuentro sentido.

La duración de las fiestas es de cuatro días, normalmente del 15 al 18 de agosto, aunque últimamente las ponen en el fin de semana previo para asegurar la concurrencia de más forasteros, que no todos pueden faltar a sus trabajos. Si bien la parte central es la nocturna, durante todo el día anda la muchachada dando la vuelta en sus carros, normalmente unos pick ups de muy desvergonzadas proporciones, y pasan con la música (los Tigres del Norte, la banda el Recodo o los Cadetes de Linares pareciera que se desgargantan de tanto que se les escucha en los escandalosos aparatos de sonido que ostentan en su sentido más 'ostentoso' los jóvenes y los no tanto). También es común que paseen arriba de los carro los "taka-takas" que son bandas sonorenses de cuatro o cinco integrantes con trompeta, tololoche, tambor y guitarra, si mal no recuerdo, y un vocalista normalmente con la voz muy gastada de tanto luchar. Ese sonido en particular es la principal señal de que las fiestas están en su apogeo y si hay varias bandas paséandose por las pocas calles y aún menos avenidas que tiene el pueblo quiere decir que las fiestas estuvieron "muy buenas", que es la expresión mayúscula de éxito del evento, ya que los huasabeños no nos caracterizamos por nuestra expresividad, es decir, somos muy "rancheros" y de pocas palabras (bueno, creo que yo no encajo en lo de pocas palabras... pero poco importa). Muchas cosas más hay que decir de las fiestas, porque no hice referencia a las fiestas religiosas, que necesitan un apartado especial con su novena de las cuatro y media de la mañana y su correspondiente Floresón (dícese del canto que se entona antes de cada Ave María en los rezos de la novena y cuya letra comienza con "Flores son de devoción..., pero que ya cantando nada más se entiende Floresón).

Y ya para terminar, les comento que el mismo cerro monumental que se yergue al este de Huásabas y que en otro capítulo comenté que me recibió con sus soberbios brazos hoy me dio un mensaje diferente cuando al salir del pueblo volteé a verlo. Y me dejó claro que él siempre estará ahí y la decisión de volver a visitarlo tan seguido como se pueda será eternamente mía, al igual que la de todos los que un día emprendimos el éxodo doloroso e ilusionado a otras tierras porque aun con toda su generosidad el pueblo no pudo satisfacer todas nuestras necesidades y expectativas.