miércoles, enero 09, 2008

¿Qué hay debajo del Ecuador? (parte 4)

Y continué mi gira rumbo a Córdoba, yendo en autobús a Bs. As. y desde ahí tomando un vuelo a mi destino. El avión debía abordarlo desde el aeropuerto de cabotaje (o sea, para vuelos nacionales, por cierto mal traducidos 'vuelos domésticos', digo yo, porque no todo lo que es dentro del país es relativo al hogar, digo yo...). El aeropuerto está justo a orillas del Río de la Plata que me dejó con la boca abierta y sin respiración por algunos segundos (no muchos porque mi capacidad pulmonar tampoco da para tanto). Era la primera vez que lo contemplaba en la angustiosa anchura que configura su enormidad. "El más ancho del mundo" que tan bien combina con la pretensión argentina de figurar en el libro de récords Guiness. Un río enorme, ¡con olas! formadas por el viento fuerte que corría ese día y que me hacía tararear la canción Bridge over troubled waters, "Puente sobre aguas turbulentas", y comprender a la perfección a la musa argentina de la canción de Sabina, aquélla que no quería más amor que el del Río de la Plata. Y ¿cómo no? quien preferiría a un cantante andaluz revoltoso sobre la inmensidad de un abrazo perpetuo de un Río como ése, así con mayúsculas, que es casi un Dios, así con mayúsculas.

Yo soy un hombre del desierto, nací y me formé ahí. Mis nociones geográficas me hicieron considerar natural que sólo la época de lluvias y un sistema complicado de presas pueda construir un torrente capaz de alimentar un hilo de agua a lo largo de todo el año. Y no era capaz de dimensionar que usemos la misma palabra para señalar eso que veían mis ojos por donde navegaban libremente barcos de gran tamaño y que, por más que me esforzaba, no alcanzaba siquiera a vislumbrar la otra orilla y el río de Sonora, así con minúscula, que con mucha dificultad se puede apreciar en el camino de Hermosillo a Huásabas y que es siempre una duda que hay que aclarar si viene con agua o está completamente seco. La magnitud de ese torrente fluvial me llenó los ojos y también los pulmones que se llenaron de ese aroma fresco y genérico a río, a tierra mojada, a follaje de árboles húmedos y en descomposición. Y aunque podía haberme quedado en esa orilla llena de ociosos pescadores de caña y anzuelo, los horarios son mis amos y yo un simple esclavo de mi propio itinerario.

Esa tarde, todavía con la luz del día llegué al aeropuerto de Córdoba donde me esperaba Guillermo y la encantadora cría que lleva por nombre Eliseo y que así con sus tres años y los grandes ojos azules que heredó de Ceci se declara a sí mismo filósofo, o filozofo para respetar zu entrañable pronunziazión. Además, me faltaba rencontrar a Marcos, amigo categoría gran maestre y compañero inseparable de la maestría, también oriundo de Córdoba, quien iba a ser mi host en su ciudad. Esa misma noche nos fuimos a recorrer el centro de Córdoba que "data" (jo-jo, dije 'data' término únicamente utilizado por los célebres conversadores atrapados en el Diccionario), en fin, digo que data de la época colonial y así lo atestiguan un gran número de construcciones hermosas: muchas iglesias, sobre todo la sobria y poderosa Catedral, enfrente de una plaza de armas armada con danzantes de tango y otros géneros musicales, que "arman" un jolgorio de lo más chulo.

Otra atracción arquitectónica de la ciudad es la "así llamada" (otra frase "elegante" de muy estentórea impertinencia en los tiempos de la eficiencia lingüística) Manzana Jesuítica. Los jesuitas (sociólogos y politólogos por vocacion) fueron misioneros de mucha relevancia para América Latina porque encabezaban un proyecto social distinto (y más estructurado y revolucionario que el de las otras órdenes monásticas). Proyecto que evidentemente se inscribía en el contexto de sus misiones evangelizadoras y que terminó siendo incompatible con los intereses de la Corona Española que los expulsó de sus dominios en el siglo XVIII. El punto es que en Córdoba dejaron un legado muy interesante de edificaciones y tradición académica en todo una cuadra -manzana- que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

De Córdoba es famoso también su buen clima (templado y mediterráneo) y las sierras de sus alrededores, que tuve la oportunidad de recorrer acompañado por Guillermo y su genial buen humor, tan espontáneo como original. Hermosos lagos y ríos de aguas claras, en medio de verdes colinas que producen vistas dignas de foto (¡uy! Y yo sin cámara...) Ponía cara así cada vez que me acordaba de mi lamentable pérdida :(

El día que llegué también me tocó padecer el aberrante sistema de vida nocturna de Argentina que empieza casi cuando se va a acabar la noche y empezar la mañana. A los night clubs fácilmente les podrían llamar morning clubs y estarían en lo cierto. Pero yo a las cinco de la mañana, a pesar de que aquello apenas empezaba, ya sentía la apremiante necesidad de retirarme a mis aposentos, necesidad que, vale decir, no fue compartida por mi anfitrión por lo que decidí irme solo en taxi a su casa. En un momento dado el taxista me dice - pues aquí lo voy a dejar y yo le digo - ¿aquí? ¿y que tal si mejor me deja en el lugar que le pedí porque esto no se parece a donde voy? y él me responde - pues no porque está cerrada la calle por "el baile" y yo, a mi vez, le pregunto no sin temor - ¿y podría decirme al menos cómo llego a mi destino? es que no soy de aquí (seguro el acento no había sido suficiente para delatarme desde la primer oración), a lo que el taxista brevemente espetó - camine tres cuadras hacia allá y ya llega. A esa hora "el baile" -evento popular de música folclórica y demás ritmos guapachosos/tropicales- estaba acabándose, por lo que caminaban en dirección contraria a la mía hordas numerosas de adolescentes algo exaltados por el alcohol (u otros enervantes), la cadencia del baile, sus hormonas y - agrego para darle más sabor al relato - la tensión social generada por el abigarrado capitalismo y la ofensiva desigualdad de nuestros países latinoamericanos (¿ah, verdad? apoco no sueno encantador cuando me pongo "rojillo"). Así que las tres cuadras que recorrí en soledad bajo la oscuridad de rincones que me eran del todo desconocidos, cruzándome por todos lados con combativos adolescentes de las clases más modestas (¡malditos prejuicios! - pensaba mi parte racional, sin que la otra parte pudiera dejar de sentirse más vulnerable por el origen socio-económico de la concurrencia "al baile"). Finalmente, llegué a mi destino sano y salvo, ignorando los grititos provocadores de jovencitos que probablemente buscaban sólo un cigarrillo (que no traía) pero que tambien hubieran podido verme cara de pera de boxeo. Después de batallar algunos minutos para abrir la puerta de la entrada, traicionado por el miedo a lo desconocido y a las madrugadas después de "el baile" -temores que eran justificados según me fue aclarado al día siguiente por mis locales anfitriones- logré entrar y descansar lo suficente para el resto de la visita.

La Navidad la pasé con la familia de Marcos que tuvo a bien recibirme en su pueblo, Freyre, un lugar muy lindo en una región que fue poblada sobre todo por migrantes del Piamonte (a los que llaman ¡gringos! O sea, ¿y qué vamos a hacer con nuestros gringos de los united states?). Freyre es un lugar todo ordenadito, con calles cuadradas y limpias y todos los alrededores cultivados con los inmensos campos que caracterizan a la impresionantemente fértil región de las pampas húmedas (región con un nombre casi obsceno porque está demasiado cerca de pompas húmedas). Mi mayor sorpresa fue que esos sembradíos tan lindos y enormes no tenían sistema de riego, no necesito repetir que por cuestiones geográficas eso es inconcebible en mi tierra, básicamente es echar la semilla y esperar la hora de cosechar, porque la naturaleza hace todo lo demás y, al parecer, lo hace bastante bien.

Lo más gracioso era que nunca había pasado la Navidad en mangas de camisa. ¿Cómo imaginarme siquiera que Santoclós se posara en mi chimenea en verano, si con ese traje coca-colero que se carga seguro se va directo al hospital de deshidratación severa? ¿Y cómo comer toda la comida grasosa y súper calórica de las tradiciones navideñas? Afortunadamente el tema lo han resuelto (por lo menos en la familia de Marcos) dando de comer una serie de entradas que les llaman mayonesas y que son muy frescas y apetitosas en una noche de verano. Aunque ya existe el libro Navidad en las montañas, yo bien podría escribir ahora el próximo best-seller Navidad en las veraniegas pampas húmedas, pero mejor me conformo con esta entrada al blog que está más cerca de mis aspiraciones literarias.

6 comentarios:

La Niña De Los Ojos Negros dijo...

Hola, he leído tu blog durante un mes... me parece ineresante, me parece reconfortante, sorry por la tontéz del comment.. pero ESTOY ENAMORADA DE TI!! te parecera extraño.. jajajaja! me parece tonto, pero es neta, eres mi ideal en un hombre, medio nerdo, amante de las letras y los viajes, con una sonrisa de angel, kind of goofy.. no sé.. que babosada mas grande! jajajaja!.. bueno, solo quería decirtelo, seguiré leyendo tu blog, espero que este comment por lo menos haya dibijado una sonrisa en tu rostro... (con cierto dejo de chapas rojizas en las mejilas)... Feliz Año!

RBD dijo...

Sí que me dibujó una sonrisa, no me imaginaba tener ese tipo de éxito en la blogósfera :). Ahora bien, me parece que tu ideal de hombre deja mucho qué desear, jajaja.

Por otra parte, tengo algunas anotaciones sobre las características que me señalas: 1) yo creí que en el blog escondía bien mi nerdez, qué desilusión que te enteraras :( 2) para ser amante de las letras, soy bastante infiel y desobligado con ellas; y 3) ¿kind of goofy? oh no! Y yo que pensaba que era un caballero serio y honorable... ¡Siempre tiene mejor impresión uno de sí mismo que los demás!!! jeje

Saludos y feliz año,

Rafael

La Niña de los Ojos Negros dijo...

jajaja., aunque tus argumentos muestran claramente que deseas que el "enamoramiento" (plátonico, pero enamoramiento al fin) no avence, déjame comentarte que seguiras encantandome... ;)

Me da gusto por la dibujada de sonrisa...

Buen inicio de semana...!

CRISTINA dijo...

Bien, iba a lanzarme a comentar tu post.
Eso de los ríos que a mí tan poderosamente me llaman la atención (cuando se viaja un poco y se ven algunos de por ahí me río mucho de eso que pensamos en España de que tenemos ríos super largos y caudalosos y tal...jajajaja).
O lo de las Navidades en mangas de camisa...
O tus aventuras para llegar a casa...

Pero (dos puntos):
mejor comento los comentarios y le digo a la Niña de los Ojos Negros que siga insistiendo y a tí que no te hagas tan el despistado...
sí, Niña de los Ojos Negros, es encantador este RBD, escríbele algún que otro comentario que yo desde aquí le animaré a que deje de ser tan tímido y resbaladizo y ¡¡¡qué viva el amor!!!

Es todo broma, pero va en serio.

Besos

La Niña de los Ojos Negros dijo...

jajaja, gracias por el apoyo.. seguire en la lucha, finalmente... conquistare al niño de la gran sonrisa y adicción a la coca-cola?

No lo sé aun, pero me gustaría pensar que si, jejeje, seguire leyendo y seguire escribiendo mientras me lo permita el enamoramiento..

Arre pues..

Tan de broma como en-serio..

Aydee dijo...

Just in case you change your mind.

Si algun dia te decides a escribir ese libro, te aseguro que seria un exito rotundo.

Happy new year.