viernes, enero 18, 2008

"El proceso" not by Kafka, but by Rafa

Tengo la informada impresión de que mi banco (ahora en adelante Banco X, para proteger mi secreto bancario, prrrt) tiene como objetivo principal y corporativo hacerme dar muchas vueltas. Así es desde hace algún tiempo, su interés en su relación conmigo ha dejado de ser comercial, ya no le importa realmente el lucro, ni la expansión a otros mercados, que yo pensaba era el motivo fundamental de cualquier empresa que se dedicara al mercado financiero.

Me da la sensación de que en el sistema informático del Banco X, cada vez que aparece mi nombre haciendo no importa qué solicitud, se activa un foco rojo en las oficinas corporativas, al fondo de la cual aparece sentado en la cabecera de una enorme mesa de chapa de raíz rodeada de sillas de finísimo cuero, el mismísimo Cerebro, Presidente del Consejo de Administración del Banco X, y a un lado su fiel lacayo, Pinky. Cerebro junta sus manos, pero únicamente pegando las yemas de sus dedos y hace el movimiento típico de la araña haciendo lajartijas en el espejo, mientras suelta una perversa carcajada, de ésas de "muah-jah-jah muaaaaah-jaaaah-jaaaah". Se relame los labios y pone cara de Dr. Evil y dice: "muah-jah-jah, Rafael hizo una solicitud nuevamente".

Y luego de esa perversa imagen, comienza en el mundo paralelo en el que yo vivo, una serie de eventos desafortunados que al final se gana la denominación más cristiana de Calvario, o más específicamente de Vía Crucis. Y yo no puedo, al inicio, decodificar los símbolos y sólo escucho "debe usted presentar su recibo de teléfono fijo", a lo que yo respondo, "disculpe, joven, pero no tengo teléfono fijo, ¿le sirve el de mi celuar?". En la pantalla de la computadora del ejecutivo de cuenta aparece, tecleado por Cerebro, él mismo: "Permiso denegado, el cliente debe tener teléfono fijo, de lo contrario no le podemos dar el balance de su cuenta". Yo respondo algo alterado y crédulo de este mito contemporáneo de que el cliente es lo más importante para cualquier empresa "no tiene ningún sentido lo que me dice, debe haber alguna forma". Déjeme consultarlo con la gerente... yo volteo a ver las instalaciones bancarias y la decoración que supongo tiene la intención de darte la sensación de modernidad, profesionalismo y eficiencia, empieza pareciéndome un cubo del tiempo, con los vértices acercándose cada vez a mi cara. Ya cuando llegué a hablar con el ejecutivo, habían pasado tres cuartos de hora, pero ahora resulta que he estado con él más de una hora sin arreglar nada, logrando únicamente que los demás clientes en la fila me vean con cara de odio como yo mismo vi con odio a los que pasaron antes que yo y tardaban eternidades.

Pues dice la gerente que está bien, que por ser usted aceptaremos prescindir del recibo telefónico, pero entonces debe traer en original y tres copias: recibo de luz, de agua, de cable, de gas natural, de teléfono celular, sus tres últimos estados de cuenta de la tarjeta de crédito Y las cartas facturas de sus dos últimos vehículos. Oyendo mi propia voz me escucho decir"La verdad es usted rete-ingenioso para eso del humor, joven, pero resulta que yo tengo prisa porque debo volver a trabajar, qué tal si en vez de la broma que tan amablemente me amenizó este bello rato, me dice algo que sea razonable para obtener no una imagen de la ropa interior de su abuelita, no la foto de las tetillas del Presidente del Consejo de Administración (Cerebro se regocija al sentirse aludido, porque me está vigilando a través de las cámaras de seguridad), sino un balance de mi, mí, mí (repito) dinero, que tengo con ustedes porque con su cuenta me pagan la nómina". El ejecutivo me mira con una ceja levantada un tanto molesto con el tono que he ido adquiriendo y me dice que vaya yo mismo a hablar con la gerente, porque sus atribuciones hasta ahí llegan.

Yo con un color entre rojizo y morado me formo en la larga fila que espera hablar con la gerente, esperando que el tiempo de espera no sea suficiente para relajarme. Llego a verla cuando aún me alcanza el coraje y el orgullo y en plan de divo merecedor presento mi larga queja. La gerente, que ya para entonces es también una perversa cómplice de Pinky y Cerebro, me propone una salida decorosa que implica pasarme la semana recolectando documentos, mandando paquetería express a Hermosillo y a todos los demás lugares en los que he vivido y luego de regreso, creo que hasta el oficial del Registro Civil de Huásabas tiene que certificar alguno, ante mi cara de asombro. Como ante la pregunta de ¿y no me queda de otra? recibo una negativa, me resigno y salgo a seguir luchando con burocracias públicas y privadas, a hacer filas, a hablarle bonito a la gente del mostrador para disminuir el efecto en el ánimo que me provocan sus jetas de profunda infelicidad y frustración laboral. El Proceso (así con mayúsculas porque no es para menos) se alargará como cada vez que intento algo, pero al final lo lograré y dicen que el que ríe al último ríe mejor, pero yo no podría reír tanto ni tan bien como lo hará Cerebro todas las semanas que dure.

10 comentarios:

Cuquita la Pistolera dijo...

Pues no estaría mal que dijeras el nombre del banco, o al menos que nos dijeras la dirección de la sucursal. Digo, para no caer por ahí no por error....

*V* dijo...

Pues mientras me reía he tenido que parar de golpe porque he recordado ese mismo sufrimiento en mis propias carnes (no por la burocracia bancaria sino por la académica....)...y si, es un suplicio, si.

CRISTINA dijo...

ay...qué risas y qué pena!!!

A mí me pasó parecido con los que se suponía que iban a ponerme una ADSL qué lo flipas de buena y a mejor precio que Telefónica y bla bla bla...las conversaciones con ellos eran tremendas de lo absurdo, pero todo acabó en que yo me quedé sin línea y sin red y sin nada y ellos no se hacían responsables de ninguna de mis quejas...

Sí, menudo Proceso en el que te has metido...cuidado no acabes en cucaracha o algo así...jajajajaj

Paco Bernal dijo...

Hola! Te acompaño en el sentimiento. A mí no deja de sorprenderme nunca que, en un mundo en el que es fácil comprar por internet, y hacer todo tipo de gestiones electrónicas, haya instituciones que estén aún absolutamente fosilizadas en el siglo XIX.
En fin, paciencia, y mucho ánimo que no hay mal que cien años dure (ni cuerpo que lo resista).
Un abrazo

irene dijo...

Es igual el Banco que sea, ¿qué importa el nombre?, todos son iguales, te cobran hasta por estornudar...
Y cuando hay problemas, ¡horror!, mejor que no los haya.
¡Ánimo!,. todo se termina arreglando, creo.

Paty Pino dijo...

jajajaja! siempre un gustazo leerte... saludos niño de gran sonrisa...

George Hazard dijo...

¡Burocracia!- exclamó Mafalda.
Una tortuga se le acercó muy lentamente.
-Tu lechuguita.

Los bancos son un desastre, yo siento lo mismo y además también con la telefonía móvil.
¡Un abrazo!

RBD dijo...

Cuquita,
Tengo la impresión de que algo similar me pasaría (nos pasaría) en cualquier banco y en cualquier sucursal. Lo que pasa es que... algo está podrido en Dinamarca (uy qué dramático!!!).

*V*
Sí, la burocracia no es localizable en sectores, es una forma de vida que se cuela donde sea.

Cristina,
La súper carretera de la Información (eufemismo súper mam"#$n para llamar a Internet) es campo fértil para perder al individuo en las redes de la racionalidad burocrática. Ya lo había previsto Weber cuando habló de la Jaula de Hierro, ni la tecnología se salva.

Paco,
Completamente de acuerdo. Una pregunta ¿en Viena es diferente? O ni los germanos se libran de Los Procesos.

Irene,
Gracias por los ánimos y los desánimos (que contradicen con realismo a mi ilusión de que cambiarme de banco haría mi vida más fácil.

Paty,
Gracias por seguir leyendo y tu cumplido por lo pronto postergará mi visita al dentista (yo agarro pretextos para retrasar esa visita donde los haya).

George,
Me fascinó tu alusión a Mafalda y a su mascota La Burocracia. Además, ando en un período muy Mafaldofílica!!!

Saludos a todos y gracias por acompañarme en estas penas,

Rafa

Aydee dijo...

Oye que mala suerte. Pero ni modo, que le vamos a hacer. La verdad que ese dicho que dice que el cliente siempre tiene la razón, no se aplica con los bancos. Al contrario, a uno lo tratan como si ellos le estuvieran haciendo el favor a uno.

Mas suerte para la próxima y saludos para ti desde Montana.

RBD dijo...

Aydeé,
Ciertamente, no aplica con los bancos (ni oficinas de gobierno, ni bibliotecas, ni tiendas de autoservicio, jeje). Saludos hasta Montana.

Rafa