lunes, abril 28, 2008

Viaje al Bajío

Y ahora es lunes. Y los lunes son tal porque acaba de pasar el fin de semana. Y el fin de semana es un regalo que viene con rigurosa periodicidad. Así pensando, el mismo viernes en la noche, después de tomar unas copas de vino con los compañeros de trabajo, para celebrar que se había terminado bien un evento que organizaron en mi chamba, me fui directo a la estación de metro Constituyentes. Ahí, me esperaba un amigo que me había invitado a la boda de su prima en el estado de Guanajuato. Como yo soy lo que se llama un "pata de perro", o sea, de los que le gusta andar de arriba para abajo, acepté la invitación - negarme a una va contra mi religión individual.

No tiene mucho que ver con el tema, pero la estación Constituyentes es mi metro favorito de la ciudad de México, así que me dispongo a describir porqué me gusta esta estación que era parte imprescindible en la ruta de mi casa a la maestría pero que hace ya un buen rato dejé de usar, por lo que, además, revisitarla me hizo sentir cierta nostalgia. Es muy rara la estación y muy profunda, probablemente sea la más subterránea de la ciudad y eso me fascina, para llegar a los andenes hay que bajar tres tramos larguísimos de escaleras eléctricas, tan largos que cuando ves para abajo sientes como si te estuvieras sumergiendo al centro de la tierra (soy taaaan mam"#$#!!!). Además, siempre está muy sola y callada, unas cuantas personas esperan calladas el siguiente tren desparramadas a lo largo del túnel. Hay una pequeña fuguita de agua que gotea constantemente y que es la versión urbana-tercer mundista de los sonidos ambientales onda new age. La estación tiene una sola salida que da a un parquecito gris que, por estar a espaldas de la vialidad, se yergue como un refugio de tranquilidad, decorado solamente con unas cuantas bancas y dos o tres arbolitos empolvados, bajo los cuales se reúnen clichés universales pero revestidos de estética chilanga, como alguna pareja de enamorados dándose algún beso furtivo, o dos estudiantes de faldas más cortas de lo que la prefecta de la escuela quisiera, platicando entre pícaras sonrisas mientras se toman un refresco.

Después de esta larga y un tanto inútil digresión, vuelvo para seguir comentando que de ahí tomamos la salida poniente de la ciudad, la de Toluca, pasando por el très cuquis barrio de Santa Fe, en el que, como siempre, llovía y hacía más frío que en el resto de la ciudad. Excepto un poco de tráfico para salir del D.F. todo transcurrió con normalidad hasta que llegamos a Toluca y pasamos junto al río Lerma. Este río es el segundo más largo del país con casi 1000 kilómetros de longitud y atravieza los estados de México, Michoacán, Guanajuato, Querétaro y Jalisco, antes de desembocar en el lago Chapala, el más grande del país. Es, además, muy importante porque su cuenca forma parte de una de las regiones más pobladas -e industriales- del país.

Pues lo que les quería contar es que al pasar por el río Lerma casi desfallecemos por el fétido hedor, o dicho en otros términos, la pinch%&#% peste. Aquello era peor que respirar en el canal principal del drenaje de la ciudad de México. El río, ¡río por vida de Dios!, apestaba de una manera que yo simplemente no podía creer y, menos, soportar. La contaminación de este río ha sido desde hace mucho años un tema relevante, pero yo no hubiera podido concebir que eso que olía fuera un río y no uno cualquiera, sino uno de los más importantes del país. Se supone que se han hecho "grandes avances" en la limpieza del río pero, entonces, ¿cómo estaría antes? No es que sea yo tan Rafa Verde-Ecologista, pero con ese río se riegan miles de hectáreas de agricultura y no quiero saber yo cuantos kilos de vegetables regados con esa agua putrefacta me he comido viviendo en el centro de la República. Conclusión: estoy muy preocupado por el río Lerma. Y, ahora, continuemos con mi viaje.

El estado de Guanajuato, en el centro-occidente de México, tiene algunas características propias, en general, de esa región del país. Es de los estados más católicos y conservadores del país, centro importante de la guerra de los cristeros en la primera mitad del siglo XX. Fue de las áreas del país que se colonizaron más tempranamente por los españoles, por lo que se encuentran construcciones muy antiguas de la Colonia, como el impresionante convento franciscano de Yuriria (año 1550) que me dejó un buen rato sin aliento, por sus dimensiones y también por su armónica belleza. Es un estado tradicionalmente expulsor de migrantes a los Estados Unidos, junto con Zacatecas y Michoacán, lo cual se puede percibir en la vestimenta de muchos jóvenes que ostentan una estética parecida a la de pandillero de Los Ángeles. La región del estado a la que fui es la parte sur, a las ciudades de Acámbaro y Yuriria. En esta región -colindante con Michoacán- los pueblos tienen unos nombres que de pronunciarlos te dan risa, digo: Jerécuaro, Parácuaro, Tarandacuao, Tarimoro y un larguísimo y divertido etcétera.

La boda se desarrolló muy divertidamente aunque yo, consciente de mi rol de invitado de un primo (o sea, casi casi un gorrón-polizón, para todos los efectos) me comporté muy adecuadamente y no hice nada que pudiera hacer demasiado evidente mi presencia y difusa relación con los matrimoniantes.

Conocí también el vaso de la presa de Solís, que es muy bonita y muy harto grande. Los paisajes del Bajío (región del centro occidente del país) fue lo que más disfruté, por la suavidad de las colinas en las cuales se trazan pequeñas terrazas con sembradíos, flanqueadas por árboles solitarios y líneas de agaves y magueyes -cactus con los que se elaboran el tequila y mezcal, respectivamente.

La vida sosegada de las plazas de los pueblos es también un espectáculo digno siempre de contemplarse, las enormes construcciones antiguas que esconden patios centrales cargados de plantas ornamentales y los corredores adornados con portales y arquerías y plagados de macetas con flores son como tesoros escondidos al interior de ese México profundo de las pequeñas poblaciones que -al parecer- vive cada una su propio ritmo, sus historias particulares, tode en la humanidad constante de la complejidad de las relaciones interpersonales.

Al final de cuentas, viajar consiste -para mí- justamente en encontrar en otros lugares las diferencias (y las similitudes) que hacen el mundo interesante.

6 comentarios:

Paco Bernal dijo...

Hola! La verdad es que ha sido muy interesante y muy informativo. Casi como estar allí. En Madrid, el Manzanares -un chorrito en comparación con tu rio pero bueno- también olía muy mal. Así que no pierdas la esperanza ;-)
Un abracete

Paco Bernal dijo...

Queria decir que olía mal también y lo limpiaron. Que me he distraido...Ays. Abrazos otra vez

CRISTINA dijo...

Como siempre que cuentas tus viajes y hablas de geografía, de caminos y plazas, de gentes...como siempre, es un placer leerte.
¡Preciosos los nombres de los pueblos!

Besos, Rafael.

Paty Pino dijo...

sòlo quiero comentar que efectivamente eres un mam"#$#!!.. jajajaja! pero no dejas de encantarme (literariamente hablando).. jajajaja, ten un buen fin de semana Rafa, y espero ya los comentarios de las series que has visto ehh.. no creas que se me olvida.! CHAO!!!

Aydee dijo...

Hola Rafa! Aquí me tienes otra vez (en caso de que hubieras notado mi ausencia). Si te parecieron chistosos los nombres de esos pueblos, te vas a morir de risa el día que vayas a Michoacan y visites los pueblitos alrededor de Morelia y Uruapan. Como ya te había mencionado antes, yo soy originaria de Uruapan Michoacan; y aunque los nombres de los pueblos son muy chistosos, están llenos de tradiciones y cultura (los pueblos). Por ejemplo, en Uruapan encuentras el Parque Nacional "Eduardo Ruiz" que es un lugar casi mágico, te lo recomiendo. También ahí encontraras el Volcán Paricutin, y el antiguo pueblo de San Juan que ahora se encuentra bajo lava-roca después de la ultima erupción del volcán.

Ah, casi se me olvida mencionar, Patzcuaro Michoacan y la Isla de Janitzio; así como el Santuario de la Mariposa Monarca. Si algún día tienes la oportunidad de visitar el estado de Michoacan, te prometo que no te vas a arrepentir. Estas cordialmente invitado. Y si quieres, hasta la hago de guia de turistas ;)como la vez.

Abrazos

RBD dijo...

Paco,
Había entendido lo de que lo limpiaron antes de la aclaración, pero fue muy simpático el segundo comentario. Se supone que este lo están limpiando, yo no sé cómo habrá estado.

Cristina,
Son lindos los nombres aunque un verdadero reto a la memoria, tienes que releer el mapa un montón de veces para lograr recordar por lo menos un buen porcentaje de los nombres.

Paty,
Ya vendrán los comentarios de las series. Sigo trabado con Lost (3ra. temporada) y Heros (2da. temporada) y con Roma en lista de espera. Pero han estado muy ocupadas las últimas semanas.

Aydee,
Sí conozco Michoacán y verdaderamente le gana al sur de Guanajuato en la originalidad de los nombres. Y estoy completamente de acuerdo en lo de que esos pueblos están llenos de tradiciones y son hermosos. También he ido un par de veces al Parque Nacional de Uruapan, es bellísimo.

Saludos a todos,

Rafa