martes, septiembre 12, 2006

Flash de felicidad.

No sé si a todos nos pase, supongo y espero que sí. Son como pequeños instantes en los que se siente un regocijo sobrecojedor. Es casi algo físico, pero no se puede comparar con ningún otro placer carnal. En realidad, duran muy poco, unos cuantos segundo y se desvanecen dejando una agradable sensación en el pecho por algunos momentos más.Yo los nombre 'estados puros de felicidad', aunque no sé si conceptualmente puedan ser definidos como felicidad. No tienen que ver con ninún estado permanente de satisfacción con el balance positivo de las cosas buenas contra las malas de la vida. Tampoco tienen ninguna causa aparente, no se trata de estar muy emocionado por algo que va a pasar o acaba de pasar. No es como cuando te dan una calificación alta o, al menos, mejor de lo que esperabas (ustedes disculparán la frivolidad del ejemplo, pero estudiante como tengo tantos años de ser, es el primero que me vino en mente). El "estado puro de felicidad" no es pues ni un acto o emoción intelectual o moral. De pronto lo sientes y punto. Ni te los mereces ni te los ganaste, pero respiras hondo y estás seguro que podrías pasar toda la vida experimentándolos, como un orgasmo perpetuo, y todo hubiera valido la pena. Probablemente, si fuera perpetuo o simplemente más duradero (algo así como un Nirvana) no lo apreciaría tanto. No valoraría esa sensación (la mejor que conozco, de hecho) porque no tendría con qué compararla. El caso es que hoy, al salir de clases, a las ocho de la noche y caminando por Broadway rumbo a casa, tuve uno y fue maravilloso. Hacía ya tiempo que no me pasaba. La sonrisa me duró mucho tiempo y, ahora, al recordarlo, todavía se dibuja en mi rostro la sonrisa típica de la satisfacción.

Unos momentos después, estaba tan contento de que me hubiera ocurrido que me vinieron ganas de llorar. Y, entonces sí, mi superego se alzó contra mí y me dijo: "ah, eso sí que no, te permito altas dosis de anormalidad social, pero bipolaridad, ni pensarlo", "o te calmas o te calmo". Y como esquizofrénico consumado le hice caso a mi superego, como si se tratara de otra persona usando una racionalidad a la que yo no tenía acceso en esos momentos de sentimientos encontrados. Pero no se preocupen, no fui yo quien inspiró el guión de Fight Club (David Fincher, 1999) y todavía no estoy tan loco, ni tan excéntrico, ni tan American Psycho. Soy sólo otro ser humano que se debate, como todos, entre la emoción y la razón.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Lejos estas de estar tan loco como el de fight club,que creo debe ser la persona mas perversa que he leido. Haz la comparación, anexo este link a un cuento del mismo.

Anónimo dijo...

Oye Rafa... qué es lo que estudias?

Yayo Salva dijo...

Emoción, razón... Lo mejor es dar bandazos de un extremo al otro, como haces tú. Porque prescindir de esos estados puros de felicidad "asintomática" sería necedad. ¡Qué bien lo describes, Rafa! Un saludo.

RBD dijo...

Estudio Maestría en Administración y Políticas Públicas en el CIDE. Ahora estoy en Columbia University de intercambio y estudiando sobre todo cuestiones de relaciones internacionales. En fin, estudio lo que salga...

Dalia dijo...

¡Qué gusto disfrutar un momentito de esos de pronto porque sí! Me ha puesto de buen humor sólo de pensarlo.
Me ha recordado a cuando venía e la universidad a la hora de comer con mis amigas y nos deleitabamos describiendo con todo lujo de detalles las recetas que nos hubiera gustado degustar en ese momento y tanto nos recreabamos con los detalles que se nos hacía la boca agua de pensarlo y llegábamos a casa con la misma sensación de haber comido juntas tan delicioso festín en mejor compañía.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Esos instantes de felicidad casi siempre pasan volando, pero la sensaciòn que dejan es hermosa.Cuando me pasan es una luz en el alma, hermosa y siento la neta del planeta.

Aristóteles dijo...

¿Sabes? Hace poquito cenaba con una amiga y me platicaba acerca de la bipolaridad, Ari Telch es bipolar... jejeje. El caso es que, cuando estaba leyendo tu escrito, aún antes de ver la palabra bipolar, se me vino a la mente por tus sentimientos encontrados de: gozo y llanto. Por supuesto que no te juzgo ni nada por el estilo, y me mucho menos en esta mi primera visita. Ante todo: Mis respetos. Me parece demasiado interesante tu texto.

En la delgada línea de la razón y la locura esta la felicidad... y todo lo contrario... jejeje.

Saludos.

Anónimo dijo...

He pasado un buen rato leyendo estos maravillosos relatos y la verdad es que escribes de una manera tan hermosa, delicada y finamente descriptiva que a uno se le encienden todos los sentidos y hasta se le viene sin querer una sonrisa contagiosa a la cara imaginando la tuya en ese momento... Gracias Rafa!
Un abrazo muy fuerte.
Laura Perot( La Pucha, desde Mar del Plata, Argentina)