lunes, junio 18, 2007

México contra la Real Academia

El insurgente título de esta entrada es menos incendiario de lo que su primera lectura sugiere. Sólo trataré de hacer en este espacio un par de correcciones a las definiciones que se proponen para dos términos usados de manera muy extensa y frecuente en la sociedad mexicana. Ambos términos son relativos a dos categorías socio-culturales, cuyo uso en México es referencia obligada para cualquiera que desee entender conversaciones típicas entre los mexicanos. Me refiero a las palabras "naco" y "fresa". Con los matices que mencionaré posteriormente, una es antónimo de la otra. Su uso es tan extendido, sobre todo entre la población joven, que definir todos sus significados sería una hazaña quijotesca, por lo que me conformaré con informar las connotaciones más comunes y las implicaciones culturales que les dieron origen. Lo anterior, con el objeto de contribuir a una mejor descripción de palabras que, seguramente, se repiten más en las conversaciones ordinarias que otras, que a pesar de su hermoso cuño no escuchamos muy seguido en comunicación oral, dígase 'concomitante', 'inverosímil', o 'inexpugnable'. Sobre todo, considerando que México es, por mucho, el país hispanoparlante más poblado y, además, su influencia lingüística es considerable en la población hispana que reside en Estados Unidos, por el gran porcentaje de mexicanos entre los migrantes hispanos y en otras partes del orbe por las tristemente célebres telenovelas mexicanas.

La Real Academia define naco como:
1. adj. Méx. indio (indígena), señalando su posible origen en el gentilicio de una tribu: totonaco.

En realidad, el término naco es peyorativo en varios sentidos más que para denotar algo indígena. Se utiliza para designar lo vulgar, lo anticool e, inclusive, la expresión ¡qué naco! se usa para cualquier cosa que implique un dejo de desprecio. Puede ser, también, sinónimo de pobre o de corriente.

Fresa, en cambio, es definida como sigue:

1. f. Planta de la familia de las Rosáceas, con tallos rastreros, nudosos y con estolones, hojas pecioladas, vellosas, blanquecinas por el envés, divididas en tres segmentos aovados y con dientes gruesos en el margen; flores pedunculadas, blancas o amarillentas, solitarias o en corimbos poco nutridos, y fruto casi redondo, algo apuntado, de un centímetro de largo, rojo, suculento y fragante.

En ausencia de una referencia a la connotación común de fresa en la sociedad mexicana utilizaré el concepto expresado anteriormente para hacer una caracterización de fresa. Efectivamente pueden ser rastreros y peciolados (lo que sea que signifique) y también son blanquecinos porque se asume que ser fresita completo implica tener la piel blanca. Sus atributos suelen parecer de flores pedunculadas (lo que sea que signifique), pero no son solitarias, sino que se actúa más fresa cuando se está en grupo, así de auténticos. Sus corimbos son poco nutridos sólo cuando se trata de anoréxicas(cos), porque normalmente suelen pasarse de café en restaurante, habiendo sucumbido a una ofensiva vida de consumismo; sus frutos y retoños suelen ser de más de un centímetro de largo y normalmente más fresas que los padres; suculentos sí, porque tratan de ser emulados por los integrantes de la clase media en versiones a veces muy patéticas de wannabeismo, ya que socioeconómicamente están en lo más alto de la pirámide, aunque culturalmente suelen ocupar los segmentos más bajos, por más viajes a París y a Nueva York que hagan al año. Y también son fragantes porque siempre usan el perfume de moda y visten con marcas estadounidenses que tal vez oculten el complejo de inferioridad ante el cual las clases burguesas mexicanas responden con imitaciones de otras naciones, dígase Francia en la primera mitad del siglo XX o Estados Unidos, en la segunda y principios del XXI, de acuerdo a Samuel Ramos o a Octavio Paz.

Ambos términos son relativos, la misma persona puede ser considerada naca por alguien más fresa, o ser tomada por fresa por alguien más "naco". Y estos términos son, en ocasiones, la vara con la que se miden muchas personas. Ser más culto, más íntegro, más amable se hacen a un lado como las categorías deseables por enormes segmentos de la población, y esto sí abarca tanto a jóvenes como adultos casados y con hijos. Vivir en cierta colonia tiene su valor intrínseco en tanto te ubique automáticamente como fresa o naco. Lo mismo aplica a la hora de decidir qué carro comprar y qué ropa vestir.

Respecto a la definición que propone la Real Academia de naco como sinónimo de indio se puede decir que efectiva y desafortunadamente, cinco siglos después de la Conquista española de los territorios habitados por múltiples naciones indígenas en lo que ahora es México, se sigue discriminando lo indígena. Se discrimina de distintas maneras: económicamente: las comunidades indígenas son, con mucho, las más pobres y marginadas en todo el país, los estados del sureste del país como Chiapas, Oaxaca y Guerrero,son los que cuentan con el mayor porcentaje de población indígena y, al mismo tiempo, los estados que indefectiblemente tienen los peores índices socioeconómicos; se discrimina socialmente: decirle a alguien indio quiere decir lo mismo que atrasado, ajeno al progreso, se asocia la piel clara y el cabello rubio con mayor belleza y es difícil encontrarte gente con evidente fisionomía indígena en los centros comerciales más lujosos o en las universidades privadas.

Pero la peor discriminación, por ser la más sutil, es la cultural, y ahí es donde la palabra naco es peyorativa porque refiere originalmente lo indígena. México debe ser uno de los pocos lugares en los que no sólo se discrimina a las minorías vulnerables, también se discrimina culturalmente a la mayoría. Los estereotipos de belleza y distinción en la televisión mexicana y la publicidad son siempre personas de muy acentuada apariencia "occidental". En cambio, la fisionomía más popular en las calles de la ciudad de México y de la mayoría de las ciudades y pueblos mexicanos no aparece en los medios masivos de comunicación. Como si no existiera, a pesar de que el 29% de la población es indígena y 55% mestiza, de grupos europeos e indios; los "europeos" criollos representan sólo el 15% de la población. Si discriminar a las minorías es algo incivilizado y terrible, hacerlo contra las mayorías me resulta aún más absurdo.

En una reciente encuenta de alcance nacional que se realizó a los jóvenes mexicanos, uno de los "problemas personales" que más señalaron tener los jóvenes mexicanos es "ser moreno(a)" y "ser chaparrito(a)". ¿Por qué diablos eso tendría que ser un problema personal? Muy claro, porque la poderosa influencia mediática te hace creer que para ser bonito-feliz-exitoso hay que lucir como los modelos que publicitan los productos que significan que tu vida es exitosa y tiene sentido. Esos mercachifles embaucadores crean conexiones de sentido que excluyen mentalmente de la felicidad a los que no luzcan como sus pósters. Y, oh sorpresa, en México nadie dice nada al respecto. A pesar de lo obvio de la exclusión en televisión, revistas o publicidad de ciertos estándares fisionómicos, típicamente mexicanos, nadie parece darse cuenta ni decirlo. Tal vez sea por una corrección política lamentable, pero el resultado de esa encuesta debería ser prueba suficiente del grave daño cultural que ha ocasionado esa situación y que tanto al gobierno como a la sociedad nos toca resolverla.

Los mexicanos solemos estar felices y contentos con nuestra identidad. Sin embargo, hay varias cuestiones que debemos sacar más a la luz de la discusión pública e informada. Los comunes términos de "naco" y "fresa" deberían ser discutidos con seriedad en las escuelas, para que sean los adolescentes y jóvenes quienes determinen sus connotaciones y reflexionen lo bueno y malo que ellos contienen. Siguiendo a Wittgenstein, el lenguaje es mucho más para la vida que un medio de comunicación, nos forma, pensamos con el y por él y, por esa razón, ciertas palabras de uso común son más determinantes para la cultura que algunos de nuestros pensamientos más políticamente correctos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Que pena que no podamos aceptar a las personas por lo que son, sino que les otorguemos un valor basandonos en estereotipos estupidos. creo ke es importante denunciar la discriminación racial (la mejor manera de dominación desde la conquista)pero no solo la discriminación racial, también cargamos con estereotipos hacia personas tatuadas, con perforaciones o con diferentes preferencias sexuales, inclusive separamos a las mujeres en "decentes" e "indecentes". estos textos son muy buenos, son reflexiones sobre el eurocentrismo.
http://www.aulaintercultural.org/article.php3?id_article=503
caro

caro dijo...

ah, son los textos de La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas
Edgardo Lander (comp.)

Anónimo dijo...

no sé pk d alguna forma me llegó esta entrada =S creo que tengo problemas pk las palabras que repito más y aparte d mi poco vocabulario son esas! oopss. pero no precisamente para discriminar si no para expresar cierto resentimiento jaja MORALEJA DESPUES DE ESTA ENTRADA: trataré de omitirlas de mi lenguaje!... gracias hermano.. chau =*