domingo, septiembre 13, 2009

Cada quien tiene sus dinosaurios

Tantas veces soñé que volaba y al despertar, obvio, no volaba, ni tampoco podía saber si soñaba, o pensaba, o creía, o me ilusionaba. Los verbos no me servían para distinguir mis acciones de mis deseos, de mis emociones, o siquiera, de mis planes. El propio concepto de realidad perdía el significado preciso que siempre me ha gustado darle. Internamente y por momentos afortunadamente breves me volvía algo así como un bohemio sin carisma enfrascado en una discusión que no sólo no le importaba a nadie, que tampoco le importaba mucho a él. Un lumpen de las ideas ociosas. Un teólogo bizantino teniendo reflexiones teológicas bizantinas sobre ángeles, y su tamaño, y su sexo, o el tamaño de su sexo, mientras en sus murallas los turcos amenazaban con destruir el Imperio.

Así que dejé de cavilar sobre todas esas cuestiones "notoriamente improcedentes" - como se dice en los juicios - y decidí mejor vivir, aun sin distinguir, dando por sentadas todas las dudas con algún dogma que más o menos me sirva, dejando las cavilaciones para la gente inteligente.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Rafael:

Me presento, mi nombre es Abihail López y soy la actual responsable de la oficina de ex alumnos.

Hemos intentado localizarte y encontramos este blog en la red. Espero te puedas comunicar con nosotros o en su caso visita la página http://exalumnos.cide.edu/ donde encontraras información de la comunidad EX CIDE.

Estamos festejando los 35 años de la institución y nos gustaría hacerte llegar información de los festejos.

Cuídate mucho y estamos a tus órdenes por cualquier cosa.

Abihail López
buzon@exalumnos.cide.edu

Anónimo dijo...

Por cierto, a título personal, muchas felicidades por el blog, tienes un estilo de escritura muy interesante.

Abihail

Camila dijo...

Siempre pones atención en clases, en realidad no te aburren, si escuhas lo que dicen, no como yo que solo veo que hablan, pero en mi cabeza solo escuho "Suavecito, suavecito"