lunes, marzo 01, 2010

De alter egos

Me acaban de dar la flamante cuenta de correo institucional de mi trabajo. Ya saben, ésas que tienen la inicial de tu nombre y tu primer apellido completo. Bueno, eso pensaba hasta hoy que llegó la funcionaria encargada de darme mi cuenta. Preguntó dónde estaba Rafael Marcelo. - Barceló, respondí, soy yo.

En fin, en esta ciudad de México de entonación cantadita no hay manera de que me presente sin que mi interlocutor obvie el hecho de que Barceló es una palabra aguda acentuada en la última vocal, y la pronuncie como si fuera una palabra grave, Barcelo. No entiendo porqué pero no ha habido manera de solucionar este limbo lingüístico entre lo que yo pronuncio y lo que la gente del centro de la República escucha. Entre Barcelo y Marcelo media lo que parece una sutilísima diferencia, por lo que ya me estoy acostumbrando a que me conviertan en Rafael Marcelo cada vez que se les presenta la oportunidad.

El caso es que llegó la funcionaria para darme mi nombre de usuario para mi computadora y me dice, su cuenta es rmarcelo. RMARCELO, ¡por el amor de Dios! Ni para efectos oficiales respetan la identidad que quisieron darme mis padres. Le comenté ipso factamente que yo me apellidaba Barceló, no Marcelo, y que si era tan amable de darme un correo electrónico que no distorsionara mi identidad, que se lo iba yo a agradecer eternamente. La funcionaria frunció el ceño y acentuó la cara de desdén que siempre ponen los burócratas cuando atienden a sus usuarios. Me dijo: - no, no se lo puedo cambiar, así quedó registrado. Considerando que pienso pasar los siguientes treinta y pico de años de vida laboral que tengo contemplados en esta honorable institución, no me parece asunto menor que para efectos prácticos me llame yo Rafael Marcelo, el cual, dicho sea de paso, es nombre como de peluquero de esquina de colonia populosa. Evidentemente insistí sobre el particular, de modo que la funcionaria me dijo que era necesario escribir una carta A-quien-corresponda señalando el motivo de mi inconformidad.

Yo soy de tomarme las cosas bastante a la ligera, excepto cuando se trata de acciones que vayan en detrimento de mi egocentrismo. Se podrán imaginar que un cambio de nombre de manera tan involuntaria es una afrenta a mi yo como las hay pocas. Decidí llamarle a uno de mis amigos y colega del trabajo para podernos reír de la situación. En eso estábamos, mientras la citada funcionaria instalaba en mi computadora no sé qué cosa, cuando nos interrumpe para preguntarme: "pero su segundo apellido sí es Valenzuela ¿verdad?".

¡Jolines! No pudimos más que continuar la carcajada porque de Barceló a Marcelo más o menos se entiende, pero qué va de Durazo a Valenzuela. Cuando le dije ya con rostro justificadamente contrariado que no, que tampoco era ése mi segundo apellido, la funcionaria tuvo a bien decir: "entonces sí, yo le recomiendo que mande la carta".

Así que en lo que la redacto, aprovecho la oportunidad para reiterarles las seguridades de mi más atenta y distinguida consideración.

Atentamente,

Rafael Marcelo Valenzuela (mi nuevo yo)

6 comentarios:

OJ Gonzalez-Cazares dijo...

jajajajaja para Ripley mi carnal Marcelo!! y tu que creias que el dicho "Only in New York" era privativo de esa ciudad... que maravilla ser mexicano!! y pues si, yo tambien te "recomiendo" mandar esa carta...(recomiendo! jajajaja esa es otra muy buena que se avento la femme Guitierritoz)

RBD dijo...

Jajaja, ya sé, Olga. ¿Pues de qué se trata? Jejeje...

No tienes algún viaje que involucre al DF como escala??? Un abrazote,

Rafa Barceló ¿Marcelo?

Anónimo dijo...

Jajajaja!!!! Muy bueno tu relato, as always.

Bien se dice, y lo comento como miembro de la industria farmacéutica, que la risa reduce los niveles de hormonas relacionadas con el estrés, como el cortisol y la adrenalina, por lo que alivia las tensiones, relaja los músculos y es un buen remedio para evitar la depresión.

Y sin duda estimado amigo, experimenté lo anterior con la congruencia y humor fino que caracterizó este relato :)

Un abrazo!!!
W.

Camila dijo...

Ya sabes como somos de esdrújulos en el DF....

Yayo Salva dijo...

!Ay, Rafa, qué cosas te pasan! Bueno, mi hermano Pepe en realidad no se llama Pepe (José, nombre frecuente en la familia) sino Francisco (nombre totalmente ajeno a la familia). Cosas del funcionario del registro civil... Pero le llamamos Pepe.

José M. Urquijo dijo...

JAJAJAA estuve leyendo algunos de tus relatos Rafa, y la neta estan muy interesantes, deberias publicar un libro, en serio que a mi no me gusta leer, pero esto si me llamó la atencion, cuentas con lujo de detalle cada acontecimiento, esa reunion que pudiese haber parecido rutinaria y tediosa, la hiciste ver como una super reunion (que me imagino que lo fue)....
Felicidades por tus logros Rafa...
Un saludo muy afectuoso desde Hermosillo :D Que Dios te colme de bendiciones, y la virgen del pueblo te proteja donde estes :D
Cuidate, y sigue adelante, nuevamente FELICIDADES!