sábado, enero 09, 2010

Lírica vaquera

Este fin de año y principios de 2010 estuve en Huásabas, la sucursal del paraíso. La pasé muy bien como siempre que voy, encantado con esa serenidad depurada de la Sierra Madre Occidental y muy en especial con las pláticas recurrentes sobre los personajes preferidos de las familias, entre ellos, los llamados "inocentes" del pueblo (eufemismo para no decir locos), los muy viejos, los ocurrentes. Entre los códigos compartidos de mi familia están precisamente las anécdotas o historias sobre estas personas, conocidas o fallecidas antes de que cobráramos razón, que por su especial personalidad o manera de responder ante la vida nos resultan muy graciosas.

No voy a compartir estas anécdotas porque, como lo dije, son un código compartido familiar y me queda muy claro que no deben de ser nada graciosas cuando se les escucha (o lee) en abstracto, sin el correspondiente contexto histórico de años sobre la persona cuyas frases o situaciones hacen soltar la carcajada a los Barceló Durazo. Sin embargo, no me puedo aguantar las ganas de transcribir una carta que en 1952 (circa) le envió un vaquero de nombre Pancracio Durazo a su patrón, Don Venancio, dándole el reporte de lo que pasaba en el rancho del que estaba encargado.

Ya había oído en varias ocasiones extractos de esta célebre misiva, pero hace unos meses mi cuñado tuvo el cuidado de pedirle a su autor - que aún vive - que se la dictara. Así es que ahora esta famosa carta está guardada en las notas de mi celular para releerla de vez en vez y se las transcribo aquí como muestra de lo que puede llegar a ser lo que yo llamo la lírica vaquera, género sin duda no estudiado con el detenimiento que se merece.


Rancho Capadéhuachi, municipalidad de Huásabas.

La presente, patrón, es con el fin de saludarte y ponerte en conocimiento de la situación por la cual atravesamos. Los pastos muy resecos, las aguas muy recortadas. En la árida barranca ya no canta el ruiseñor, ni tunas pizca tu pastor. Sólo se ven en el atardecer parvadas de negras auras que cruzan el espacio, incitadas por las brisas pestilentes de tanto cadáver de res que ha muerto.

Así es que para mediados de mayo vengas por mí porque si no a tus ganados y a mí nos llevará la chingada.

Pancracio Durazo.

: )

5 comentarios:

OJ Gonzalez-Cazares dijo...

jajajajaaja esta BUENISIMA! y mira que pa ser vaquero le salio muy bien lo de poeta... existira el termino poeta rural? o campestre? digo, por aquello de que ya tenemos poetas urbanos. Saludos!

HUMBERTO dijo...

RAFAEL., conociendo al personaje de marras y sus cualidades poeticas te pido si puedes investigar cualquier otro anecdota
de Pancracio. muy bueno.

Un Granadenio

CRISTINA dijo...

Te deseo un feliz año 2010. Que tus proyectos, tus viajes, tu trabajo...todo, sea bueno para tí. Y que nos sigas contando.
Un abrazo.

Marco dijo...

Hola, Rafael, soy Marco Antonio Bórquez, de Ciudad Obregón, y vivo en el DFectuoso desde hace casi 2o años. También escribo: cuento, guiones y teatro. Estoy trabajando ahora en una obra sobre el Padre Cornídez, el Santo Loco de Sonora. Fue grato descubrir tu blog y textos. Si estás en México y tienes tiempo de tomarte un café, aunque no sea de talega, avísame. Suerte.

RBD dijo...

Olga: pues sí que hay poetas rurales, como ha quedado demostrado con esta entrada. Y si yo alguna vez llego a ser poeta, pues obvio sería un poeta rural, jajaja.

Humberto: pues siendo el autor de la carta tu paisano más te valiera conocerlo. Algún día escribiré anécdotas de este tipo, pero me tengo que inspirar para lograr transmitir porqué a nosotros nos causan gracia.

Cristina: muy feliz año a ti también. Debemos tener entre los propósitos escribir más en esta blogósfera. Te mando un gran abrazo.

Marco: qué gusto "conocerte" por este medio. Sí debemos tomarnos un café, sea o no de talega, jeje, porque siempre hay tiempo para un paisano en el éxodo.

Un abrazo a todos,

Rafa