sábado, noviembre 26, 2005

Sueño de fuga

Caminaba desorientado por las alcantarillas repletas de gente. El olor a cemento lastimaba mi nariz. Sentía una incomprensible opresión en el pecho y empecé a sangrar. El olor de la sangre se confundía con el desagradable olor a humanidad. Y no era agradable. No importaba a dónde voltearas, te encontrabas siempre en medio de una multitud de personas que caminaban en diferentes direcciones con disímiles expresiones en la cara. Parecían todos las piezas de un juego a la Truman Show, pero mal dirigido. Todos actuaban tan mal, a pesar de que no estaban actuando. Eran ellos mismos pero ellos no eran nada para mí. Todos se parecían, llegué a pensar que sólo estaban dando vueltas alrededor mío porque los déjà vu se repetían de una manera que me resultaba perturbadora. Y las alcantarillas no me señalaban la dirección en la que tenía que tomar el vagón que me llevaría a mi inevitable futuro. Los escalofríos pararon, pero me invadió una profunda nostalgia. Las lágrimas empezaron a brotar como torrentes de mis ojos que enrojecidos buscaban desesperados a algún amigo, alguna cara familiar alguien a quien pudiera contarle mis desdichas y que me ofreciera su hombro y su abrazo. En cambio, sólo encontré rostros que me parecían venidos de otros mundos, mentes inexpugnables que tramaban triunfos pero sólo ofrecían derrotas. Y eran demasiados y por más que recorría los pasillos interminables de los que goteaban aguas negras nunca dejaban solo un rincón en el que pudiera sentarme a llorar las penas que ahogan mi pecho. De pronto vi una luz y se convirtió en mi única esperanza de encontrar la salida al exterior. Sin embargo, dejar las alcantarillas significaría renunciar a mi destino y empezar a labrar mi futuro con el peligroso cincel del libre albedrío. En ese momento tenía que tomar la decisión más importante de mi vida, pero me faltaba el valor. La incertidumbre de la salida me ofrecía sólo eso: incertidumbre, ni penas ni glorias. Y decidí salir por la grieta que el tiempo y el personaje de The Shawshank Redemption habían cabado en uno de los más alejados corredores de las alcantarillas. Y cuando abandoné el refugio en el que había nacido, una luz muy intensa me cegó y lastimaba mi piel. Pero ya era demasiado tarde, no podía volver al lugar que acababa de dejar. Así de severas son las decisiones, no puedes jugar con tus márgenes de error. Pero la incertidumbre cesó: ahora sólo tenía una opción que era obedecer a mi instinto de supervivencia y aprender a vivir así, con mi nueva realidad.

sábado, noviembre 19, 2005

I need some poetry in the midst of my objective dogmas...

El título de este artículo lo ideé mientras estudiaba el curso propedéutico que me hizo entrar en este campo de concentración intelectual en el que caí y del cual me resisto a salir. De pronto me sentí muy necesitado de algo así como sentimientos o cosas padres en una vida que estaba siendo llenada de conocimientos nuevos y cosas así que cuando las reflexionan te parecen sin sentido. Hoy me siento igual. Había tratado de que la maestría no me mantuviera alejado de cosas que estimularan algo más que mi cerebro. Ir eventualmente al cine, platicar, divertirme, conocer lugares. Al principio no estaba tan mal. Pero llegó la paranoia. Y ahora estoy asustadísimo porque tengo muchas cosas que hacer, pero aún así no hago nada. Y entonces me siento mal e inicio un círculo vicioso más desagradable que Jabba the Hut. Además, releo lo que acabo de escribir y no me gusta y ahora me siento peor, jaja. Bueno, tengo que aprender a vivir con mi alter ego pesimista que se me aparece en situaciones de crisis. La verdad es que no todo está tan mal, pero me relaja escribir que sí, para luego escuchar la vocecita de la conciencia decirme que no estoy tan jod"#$%. Y eso sí me hace sentir mejor. Tanto que capaz que me vaya a ver Harry Poter y el príncipe mestizo, aunque todavía estén las salas abarrotadas de fans y público eventual, tratando de ponerse al día con los éxitos de taquilla. Y luego regrese a llorarle a mi lap top, preguntándole porqué tengo este estreñimiento intelectual, que no me permite escribir los trabajos que tengo pendientes para poder al menos aprobar mis materias. Sin éxito, por supuesto, mi computadora se limita a contestarme cosas como la batería está baja, o se ha detectado una nueva red inalámbrica y cosas así que no me hacen sentir para nada mejor. Y corro como hoy a lugares como mi blog que me hagan olvidar al menos temporalmente mis pendientes. Bueno, ahora me despido para hacer otro intento de avanzar en mis ocupaciones...

miércoles, noviembre 02, 2005


Praga, somewhere. Con mi buena amiga la Petra. ¡Excelente compañera de viajes! Ejercitas los abdominales si te ríes el 75% del tiempo! Posted by Picasa

Praga. Puente Carlos. Con el palacio real al fondo y yo haciendo acrobacias. Posted by Picasa

Praga, Teatro en donde se presentó Mozart. La escultura representa al Comendatore del Réquiem de Mozart. Quienes hayan visto Amadeus entenderán de qué se trata y porqué no tiene cara. Gut! Posted by Picasa

Museo Rodin, París. Es lo más cercano que he estado a tomar una fotografía de arte (nótese el efecto del espejo, que según yo era como lo máximo, jejeje) La obra se llama la mano de Dios y con mi ingenio se aprecian la parte de atrás y la de adelante, ooots. Posted by Picasa

Tumba de Oscar Wilde. Cementerio du Père Lachaise (el cementerio más visitado del mundo por las celebridades que están enterradas en él, entre ellas la de Jim Morrison, pero no di con su tumba) Posted by Picasa

Place des Vosges en París. Por atrás está la casa de Víctor Hugo. Jolie! Posted by Picasa

La recámara de Van Gogh. Musée d'Orsay. París, Francia. Mayo de 2004. Posted by Picasa

Brujas, B�lgica. En la plaza central despu�s de comerme un sustancioso hot dog, con un nombre raro en holand�s. Posted by Picasa

Esta foto es de mi graduación de licenciatura en septiembre de 2003. Estamos cantando mariachi. ¡Qué buenos recuerdos! Posted by Picasa

Huasabeño perdido en la ciudad de México. Esta es en mi fiesta de cumpleaños. Hicimos carne asada sonorense en la azotea del edificio en el que vivo. Posted by Picasa

Estrenando lap top

Entre las pocas ventajas que le encuentro a mi vida de estudiante, estando en medio de una crisis académico-existencial, está la que me permitió comprarme una lap top con dinero que no es mío. El procedimiento fue así. La Fundación Ford (cerdos capitalistas en plan buena onda) le da fondos a la escuela para que nos otorguen un crédito para adquisición de equipo de cómputo portable. El crédito es de 10 mil pesos, con intereses accesibles, etcétera, pero además te lo condonan (esto no tiene nada que ver con el método anticonceptivo, es una figura jurídica que consiste en no cobrarte lo que te prestaron si se dan ciertas condiciones, jejeje, cápsula ridículo/cultural) si tienes buen desempeño en la maestría. Y si no te fue tan bien, pues lo pagas hasta que termines la escuela. Todo perfectidijillo, como diría mi buen amigo y modelo de vida, Flanders, jajaja. El caso es que ayer me fui en una de las aventuras más temerarias de mi vida a buscar computadora, sin más asesoría técnica que la sesgada información que me pudieran dar los vendedores. Y resulta que en la ciudad de México, no es precisamente la confianza en los demás lo que prevalezca. Pero aún así estaba tan deseperado con el cheque del crédito en las manos que me lancé sin más armas a librar batallas mercadológicas con el objetivo de apeltrecharme de la tan indispensable tecnología digital portátil e inalámbrica. Yo sé que es una necesidad creada para nuestra generación, pero no me quedó más remedio que alinearme a las modas de mis coetáneos. Además, es un accesorio indispensable para dar la apariencia de que haces algo interesante en la vida, aunque sólo la uses para jugar al solitario. Después de haberme enfrentado en tres ocasiones a vendedores voraces que querían aprovechar que no sé yo un carajo de computadoras para venderme cualquier cosa a un precio superior, un vendedor de Sears terminó convenciéndome. No fue tanto el vendedor sino el sentido de urgencia de un atractivo 15% de descuento que en unas horas se esfumaría para nunca más volver (entones, me tragué el cuento y con cara entre de resignación y de niño entusiasmado en navidad con su juguete nuevo le entregué mi tajeta al vendedor para que procediera a realizar la transacción). Y ahora estoy escribiendo este post desde mi lap top con tarjeta inalámbrica para internet, mientras escucho la canción de Don Quijote que musicalizó Serrat y escribió León Felipe y bendigo a Bill Gates y a toda su clica (pandilla, grupo...) por crearnos un mundo en el que las cosas corren lento y se atoran pero te dan la impresión de ser cutting-edge. Gracias Microsoft, porque yo sin Windows XP no puedo vivir! Y para terminar con algo que no tenga chips, les transcribo una de las partes que más me gustan de la mencionada canción de Serrat:
"Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura,
en horas de desaliento, así te miro pasar.
Y cuántas veces te grito
hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar.
Hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado,
hazme un sitio en tu montura
que yo también voy cargado de amargura
y no puedo batallar"

sábado, octubre 29, 2005

Escaseando la imaginación

Estoy sentado frente a la computadora con la apremiante necesidad de recibir la inspiración divina y escoger dos temas para mis trabajos finales en sus respectivas materias. Parece ser que es muy importante que los escoja cuanto antes pero ando medio perdido y la imaginación escasea últimamente por lados de mi cerebro. Parece ser que estoy usando demasiadas energías para combatir mi colitis. Creo que mis intestinos están irrigadísimos pero mi cerebro se encoge cada vez más (esa hipótesis se me acaba de ocurrir y ahora estoy preocupadísimo por que sea cierta, creo que los psiquiatras le llaman a eso hipocondria, yo le llamo Rafael Barceló Durazo en acción).
El caso es que como de plano no me inspiraba y no se me venían a la mente los malditos temas que me ocuparán de aquí al dichoso día en que empiecen mis vacaciones, decidí darme un paseo por el blog y escribir algo sin importancia como esto con la esperanza de que tal acto de regurgitación intelectual destapone los conductos de ideas de mi atrofiadísimo órgano cerebral. Y una vez desahogadas mis penas y plenamente conciente de que el intento fue inútil me voy a probar mi recurso extremo para buscar inspiración: sentarme en el trono de porcelana, fiel compañero de penas, alegrías y estreñimiento intelectual (y sobre todo el otro tipo de estreñimiento que no me hace nada feliz). Un abrazo bienamado paño de lágrimas cibernético.

lunes, octubre 24, 2005

Feliz cumpleaños Mímismo...

Hoy es mi cumpleaños. Cumplo 25. Ouch!!! Suena como a adulto y no me gusta tanto, pero qué se le va a hacer. Creo que están relativamente bien vividos. No quiero decir con esto como hacen los soberbios ésos que anuncian a los cuatro vientos que si volvieran a nacer harían exactamente lo mismo. Qué falta de humildad más grande!!! Hacemos tantas tonterías por eso del error humano que definitivamente yo sí cambiaría muchas cosas. Pero con todo no me han salido tan mal las cosas, por eso digo que mis años están bien vividos, no porque no pudieran estar mejor. Lo que sí es que este aniversario no la pasaré así de fiesta como me gusta. Por dos razones. Primera, porque ya lo festejé viernes y sábado, con una carne asada sonorense (la carne era realmente sonorense, como debe ser) con tortillas de harina traídas por mí mismo la semana pasada que estuve 20 horas en Hermosillo para la boda de mi buen amigo, el Manacho. Segunda, porque como no me canso de repetir estoy hasta la "#$&" de trabajo de la escuela y la parte de mí que es responsable anda medio poderosa últimamente, lo cual no siempre me gusta. El año pasado lo pasé en Nîmes, al sur de Francia, con mi buen amigo el Rafa, para entonces no lo conocía muy bien, así que fue un cumple solitario. Sólo recibí un abrazo. Ahora lo festejé con mis amigos del edificio y compañeros y amigos de reciente adquisición de la maestría. El año próximo no sé dónde estaré y cómo lo celebraré. Cada año las cosas cambiar a un ritmo vertiginoso, yo siempre voy detrás de mi futuro esperando que todo salga relativamente satisfactorio.
Bueno, me despido temporalmente porque voy a festejar mi cumpleaños con una clase de redacción y otra de alemán, mientras toco mentalmente la musiquita de Happy Birthday to you!!! (con voz jadeante de Marilyn Monroe) o Joyeux Anniversaire!!! o ya de plano las mañanitas con voz de Julio Preciado, el vocalista del Recodo (porqué sé yo esas cosas???)

lunes, octubre 03, 2005

Uff!!! qué fin de semana!!!

El título de este artículo no fue escogido así nomás porque sí. Sino para introducir la siguiente anécdota ocurrida justo el fin de semana que para mi mala suerte acaba de terminar. Pues resulta que a pesar de que mis múltiples actividades académicas me debieron haber mantenido en el claustro, como monje del conocimiento, decidí rebelarme y pasármela bien el fin de semana con la optimista frase de: "deja para mañana lo que debes hacer hoy", que es un replanteamiento muy conveniente que hice del horroroso dicho que proclama el antivalor de la responsabilidad "no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy". Y aprovechando que era cumpleaños de Miguel, mi amigo de la universidad y vecino del departamento 10, organizamos una carne asada, casi de a de veras: con carne de Sonora, frijoles de fiesta, guacamole y tortillas de harina de mi tierra, si tenías suerte, y si no, pues tortillinas tía Rosa que son, después de George Bush, la cosa más abominable que hay sobre la tierra. Pues se puso tan buena la fiesta que a eso de las doce de la noche surgió la idea de irnos de vida nocturna. Yo sé que cada vez que salgo a antros, soy la más fiel representación de la venganza de los nerds, pero como la inercia báquica nos llevaba en esa dirección no me pude oponer.
Pues resultó que íbamos a la fiesta de uno de los integrantes del grupo Uff, jajaja, sí, Uff, si no los conocen no se apuren, yo tampoco los conocía, aunque había escuchado esa palabra antes. Así que no es que no estuviéramos al tanto del mundo artístico mexicano, sino que están en el justo proceso de decadencia. Y digo justo porque para ese nivel de talento, el mundo no debe asumir los enormes costos de que las televisoras los mantengan en una injusta popularidad. Pero todo tiene sus ventajas porque sólo tuvimos que decir en el antro que veníamos a la fiesta de Uff y nos abrieron la cadena (que aquí en el D.F. es un verdugo terrible del autoestima juvenil, porque todos los antros así tengan tres gatos adentro se colocan en su posición de Studio 54 tepiteño del siglo XXI y no te dejan entrar si no te ven bonito u oneroso, características que bien saben los que me conocen que yo no cumplo, pero no me afecta mucho porque lo de los antros no es lo mío). Pues ahí estábamos en el mezzanine del bar con los de Uff, caras que creo nunca haber visto en la vida, pero muy fácilmente identificables, porque todos traían una especie de despeinado sistemático artificialmente güero, es decir, no como uno cuando se acaba de levantar y que los cabellos apuntan sin ninguna regla a todos los puntos cardinales del universo, sino que se nota que están despeinados con un orden, siguiendo un sistema específico. Bueno, pero insisto, todo tiene sus ventajas porque había cada chica guapa que definitivamente el cover valió la pena, hasta me daban ganas de ir a hacer una aportación voluntaria al de la puerta, pero mi beca CONACyT me hace recapacitar a cada rato sobre mis actos de generosidad. Y listo, fue un fin de semana bien Uff. El domingo consistió en hamburguesada en la azotea del edificio, siesta larga y reparadora y, por supuesto, el triunfo de México en la sub-17, que para mí ahora será el único futbol que importe, porque ahí somos campeones. La verdad, el futbol y la carabina de Ambrosio me importan lo mismo, pero eso de escuchar México campeón si mueve mis fibras más íntimas, así que ahora soy una especie de fan incultivado del futbol juvenil de nuestro país. Y, sin más, me despido con un fuerte abrazo (para mí mismo, que soy el que más lo necesita)

jueves, septiembre 29, 2005

Actualizando datos...

Hace ya tiempo que dejé de escribir los reportes que tenía la costumbre de enviar por correo electrónico (y que luego pegaba en mi blog) para contarles mis andanzas, entre otras razones porque ya no estoy en Francia y las vivencias nacionales parecen menos interesantes que las extranjeras; también porque mi vida es mucho menos divertida de platicar que antes y porque el tiempo es el recurso más escaso que tengo ahora, aún más que el factor ingresos, lo cual ya es muuuucho decir.

Bueno, por si acaso no sabían o se les olvidó estoy estudiando la maestría en Administración y Políticas Públicas y estoy muy satisfecho con mi decisión de estudiarla. Para los que no les quede muy claro de qué se trata, es algo así como la formulación de programas para resolver problemas públicos concretos (yo sé que la palabra política les provoca disgusto a muchos de ustedes, pero partiendo del hecho de que no hay mundo posible sin
ella, vale más echar el cuerpo al agua y ponerse a estudiar al respecto a ver si podemos hacer algo para mejorar la imagen que se tiene de ella). La escuela en la que estudio se llama CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económicas) como sé que muchos nunca habrán escuchado de ella, les platico un poco: es un centro de investigación en ciencias sociales y económicas, que se autoproclama la mejor escuela del país en políticas públicas. Es pública, pero se maneja con criterios de selección y de funcionamiento muy distintos a una universidad pública mexicana. Para empezar a nosotros (los estudiantes de maestría) nos pagan por estudiar y no nos cobran un peso (creo que se desquitan con los de licenciatura a los que sí les cobran como para mantenernos). En la maestría fuimos seleccionados 18 de entre aprox. 400 que aplicaron para entrar (el dato anterior era sólo para presumir, porque últimamente ando escaso de modestia). Ustedes disculparán tantas muestras de vanidad de mi parte, pero excepto ésas y la quesadilla que me preparo en la noche con tortillas gorditas de mi tierra con queso menonita (que trajo la mamá de un amigo de Hermosillo) son los únicos placeres que me tengo reservados en todo el día (incluidos fines de semana).

El asunto es que como en vez de cobrarte te pagan en la maestría se sienten con el derecho de explotarte salvajemente y sin la menor consideración a los derechos humanos de los que la estudiamos. Tengo cuatro materias y además me inscribí a alemán para complacer a mi alter ego políglota. Sin contar con un seminario de dos semanas que estamos llevando ahora (en inglés por si fuera poco). Bueno, también voy al gimnasio en la mañana siguiendo la recomendación de mi gastroenterólogo que me está tratando la terrible colitis que me atacó como resultado de las presiones del curso propedéutico y de la comida frita y condimentadísima que abunda en el D.F. Entre esas actividades ocupo las 24 horas de mis días, procuro guardar unas pocas para dormir y punto. Y si ando atrasado contestando los correos de algunos de ustedes que eventualmente se acuerdan de mí y me escriben, no me culpen de
indiferente, es sólo que me falta tiempo y tranquilidad para poder concentrarme y contestar aunque sea alguna línea coherente. Pero como el remordimiento de acordame de ustedes no me dejaba dormir en paz, me he decidido a escribirles este largo mensaje justificatorio, que seguro será la causa de alguna mala nota en las clases que siguen, pero cuyo precio estoy dispuesto a pagar.

Por lo demás, todo muy bien. Estoy viviendo con un amigo de Hermosillo de la UDEH, para ser más exacto, Germán. Vivimos en una colonia muy tranquila y el departamento está muy bien, desordenado a veces, pero hasta ahora habitable. La ciudad de México no me ha sentado nada mal, todavía no me asaltan, ni me secuestran, ni me violan (excepto algún contacto excesivo en los vagones del metro, que considero una verdadera violación a mi espacio personal y al de mis partes nobles, pero vivir entre 20 millones de personas no te deja más opción).

Me despido esperando recibir sus respuestas, comentarios y más sentidos pésames.
Afectuosamente,

El titular de este blog,
México, D.F. (aunque añorando estar en el desierto sonorense)

martes, septiembre 20, 2005

Eit you!!!

Hola mi querido amigo "el blog". Vuelvo a ti a decirte lo que últimamente no me canso de repetir: "que estoy muy ocupado y patatí-patatá". Y ya me cansé de decirlo y tú seguro también estás harto de escucharlo, pero pues uno habla y escribe lo que vive cuando, como en mi caso, lo que sobra no es la imaginación. Además, creo que me falta saber organizarme para hacer mejor las cosas. Pero en lo que aprendo tendré que tenerte relegado por aquí y eventualmente regresar. El pasado puente en el que los mexicanos celebramos la independencia nacional (en realidad lo que se conmemora el 16 de septiembre es el inicio de uno de los peores fracasos militares de la guerra de Independencia, pero así somos los mexicanos, nos gustan los símbolos más que lo que representan) me fui de paseo con unos compañeros de la maestría a Michoacán, fuimos a Morelia, a Pátzcuaro y a Tzintzuntzan (que aunque no lo crean así se llama). Está todo precioso por allá. Es una especie de México profundo y tradicional que me gusta mucho (para pasear, siendo sincero). Me regresé manejando yo, con todo el temor que me da la frase "en lo ajeno cae la desgracia", pero afortunadamente no pasó nada que lamente. Y ahora estoy de regreso haciendo lo que creo que me gusta.

sábado, agosto 13, 2005

Dejando el ¿hogar?

Hace tiempo que no escribía, a pesar de lo mucho que disfruto hacerlo. Al principio fue porque ya no tenía la estabilidad de tiempo y espacio que requiero para inspirarme a redactar aunque sean unos cuantos párrafos. He cambiado de lugar de residencia tres veces en dos meses. Primero, Saint-Flour, el pueblito francés que consituyó mi Nirvana para escribir en el blog. Después me regresé a Hermosillo, en pleno desierto de Sonora, pero sólo por tres ajetreadas semanas, no sin antes vacacionar un buen rato por Europa: Praga, Bruselas, Brujas y París. Y, finalmente, me mudé al Distrito Federal, a disfrutar de la contaminación, la comida frita y picante y las enormes cantidades de estrés que te produce la convivencia cotidiana con 20 millones de seres humanos, aunque a veces dudo que algunos de ellos merezcan ser considerados con tal calidad. Fueron dos meses muy pesados porque estuve cursando un curso propedéutico para una maestrìa de locos a la que se me ocurrió inscribirme. De dicho curso elegirìan originalmente a 22 de los 42 que lo cursamos, lo cual provocaba una competitividad, a veces enfermiza y a veces divertida. Terminaron escogiendo sólo a 18, entre los cuales estoy yo, no sé si para bien o para mal, porque serán dos años de adrenalina constante, pero probablemente podré disfrutar al menos un cinco por ciento de esa adrenalina. Cabe agregar que la maestría (en Administración y Políticas Públicas) me está gustando mucho, lo cual confirma mi mala condición mental.

Siguiendo con el trascuro de mi "vida loca" hace un par de semanas me vine a Hermosillo a disfrutar de mis miserables vacaciones, tampoco sin antes darme el lujo de conocer con dos muy buenos amigos algunos lugares del centro de México que me gustaron mucho: Querétaro, Guanajuato, San Miguel de Allende y Uruapan, Michoacán. En Hermosillo la he pasado muy bien, porque estuve con todos mis hermanos y sobrinos, que conformamos la no despreciable cantidad de 14 personas. Pero el caso es que ya no sé si me estoy yendo de mi hogar: sobrepoblado, refrigerado y divertidamente caótico o si, en realidad, estoy yendo hacia mi nuevo hogar: mi ambiguo "depa" con un colchón en el suelo en donde pago una renta muy superior a lo que mis ingresos me permiten. Pero, bueno, mañana temprano salgo literalmente volando para allà, a iniciar la maestría. En el fondo de mi alma estoy contento, porque me ilusiona mucho estudiar lo que estoy estudiando, pero no me agrada ni tantito la idea de irme con las amígdalas como bolas de golf! Porque resulta que antier por la noche un señor microbio se apoderé de mi garganta y puntos cirunvecinos, convirtiéndola en su contaminado feudo con diseminadas erupciones de pus y sangre contaminada. Bueno, no lo he visto detenidamente, pero por lo que me duele, puedo imaginar que sea algo asì o mucho peor. El caso es que estoy aquí con la única compañera de toda mi vida, la nostalgia, pensando que la tristeza me invade tan àvidamente como lo hizo el hediondo microbio gargantiano ese que me tiene tan cabizbajo. Y mañana me voy a la capital de la Repùblica Mexicana, sin haber resuelto mi existencial duda de si me voy del hogar o si voy a mi hogar. Pero parece mi destino a corto plazo ineludible. No será fácil soportar el terrible e incomprensible acento en inglés (que lo hace parecer polaco) que tienen las aeromozas de Aerocalifornia con un dolor de garganta que no me deja tragar mi saliva, sino hasta después de tres cuartos de hora, para evitar el sufrimiento que me representa. Lo bueno es que no tengo mucho que tragar viajando con esa aerolìnea que sòlo te surte de una bolsa de pretzels y uno o dos paupérrimos vasos de jugo de manzana. Pero qué más da.

jueves, junio 09, 2005

Hace tanto tiempo que no te veía

Hace tanto tiempo que no me paseaba en las páginas de mi propio blog, que empezar a escribir me da mucho miedo. Tengo tantas cosas que quiero contar, viajes sobre los cuáles platicar, que las ideas se abarrotan en mi mente y taponan sus conductos, cual si se tratara de una arteria llena de colesterol como la de cualquier sonorense que se precie de serlo, a consecuencia de las reiterativas carnes asadas, con tortillas de harina que tanto disfruto y que tanto extraño cuando estoy lejos.

Para quienes no están muy enterados de mis actuales andanzas, como pueden ser todos aquellos estimadísimos navegadores de blogs que por culpa de la casualidad llegan al mío, ahora estoy en la ciudad más grande y contaminada del mundo. Sí, en México, Distrito Federal: capital de los Estados Unidos Mexicanos y capital mundial de las garnachas, o sea, Chilangolandia. Estoy empezando una maestría sobre Administración y Políticas Públicas en el CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económicas). Estoy muy contento, pero deseando más que nunca que los días fueran más largos que 24 horas o ya de perdida que no tuviéramos que dormir. Pero muy contento, eso sí. El CIDE ha superado con mucho mis expectativas como escuela y a decir verdad, estoy encantado. Pero ahora deberé sufrir una enorme metamorfosis de un ser humano normal a un nerd anormal.

Bueno, mi buen blog, sólo quería volver a verte para informarte que estoy vivo y en constante movimiento. Una vez realizado mi objetivo de destaponar mi arteria de escritura te vuelvo a dejar, sin saber cuándo volveré a verte, pero cierto de que, como en las canciones de José Alfredo, volveré...